Opinión

Así vamos… nuevos vientos huracanados en las bolsas mundiales

Juan Castaingts Teillery

El artículo de la semana pasada versó sobre una caída fuerte en las bolsas mundiales; a fin de semana aparecieron indicadores de que las cosas habían regresado a cierta calma. El lunes en la mañana no tuve tiempo de revisar la evolución bursátil y a medio día comentaba con un amigo conocedor de los mercados, Arturo Guillén, y le decía que a mi parecer, habría turbulencias pero que no serían graves; él no estaba muy convencido de tal idea pero la aceptó. Al llegar a casa revisé los datos y me encontré con una caída muy fuerte en Wall Street y en el mundo. El martes hubo relativa calma y hoy miércoles(1:30 pm) reaparecen ciertos ventarrones con altibajos.

Estamos ante algo más que un ajuste en las bolsas. Éstas se encuentran aún sobrevaluadas y la eliminación de la burbuja no parece fácil. Además las informaciones sobre la pérdida de fuerza en el crecimiento de la manufactura de la economía de los EU junto con el recorte en las compras de la Fed a los documentos de la deuda pública del gobierno de los EU, la relativa pérdida de vigor del crecimiento chino y la inestabilidad de algunos mercados emergentes, son factores que han influido en la alta volatilidad bursátil actual.

Las relaciones entre bolsa de valores y economías están lejos de ser directas, son por el contrario, complejas y con retroalimentaciones positivas y negativas. En México las relaciones entre bolsa y economía son muy débiles pues la bolsa está desconectada de lo productivo pero en EU, hay lo que se llama efecto riqueza, es decir que, como mucha gente tiene en forma directa o indirecta acciones en la bolsa, cuando ésta sube se sienten más ricos y aumentan su nivel de consumo y con ello se impulsa la economía, cuando la bolsa baja sucede lo contrario.

Así, si la bolsa cae por que las noticias sobre la industria manufacturera son malas, entonces el efecto riqueza se reduce, el consumo baja y la industria y la economía tienden a reducirse aún más. Este es uno de los problemas que todavía no se han dado pero que puede acontecer; si tal cosa sucede, el repunte de EU se debilitará y con él, las perspectivas de crecimiento de la economía mexicana también lo harán.

En México la caída de la bolsa tiene además, efectos indirectos ya que su baja conduce a que salgan capitales del país en búsqueda de rendimientos mejores en el extranjero y al hacerlo, se crean fuerzas para que el peso caiga frente al dólar. El Banxico como reacción, tenderá a aumentar las tasas de interés y con ello, la inversión interna bajará y las perspectivas de crecimiento se reducirán. Estamos pues ante un torbellino que hay que considerar.

La bolsa de valores tiene mucho de especulativo y de ruleta y tiene también, una relación compleja con la economía real. Su evolución depende de las percepciones que tengan los actores. Pero cuentan más las percepciones de estos actores sobre las percepciones que vayan a tener otros actores sobre la economía real. Los actores perciben datos (cotizaciones, ganancias, evolución de las cotizaciones, es decir, signos y símbolos). La organización que los actores hacen en sus mentes de los datos, conduce a la información. Cuando se hacen análisis para saber cómo se relacionan las informaciones entre sí, se llega a lo que se puede denominar como conocimiento. Finalmente, cuando se analiza la forma en que el conocimiento se adapta a la realidad y a los objetivos de los actores, se logra lo que se puede denominar sapiencia o sabiduría.

La forma en que se aprecian los datos, información, conocimiento y sapiencia, depende de cada actor, de su memoria, de sus valores, de su carácter y de los instrumentos analíticos (operadores lógicos) de que disponga. Cada actor es distinto, y el mercado es el resultado de la interacción de muchos actores que además, tienen fuerza monetaria distinta. Hay momentos en que hay signos que son dominantes y se imponen a todos los actores y asimismo, hay fuerzas de los poderosos que se imponen a los demás. De esta manera, los mercados convergen y tienden hacia cierta estabilidad. Hay momentos de incertidumbre en que las fuerzas sociales hacen perder la fuerza de los signos y símbolos dominantes sobre la evolución de los mercados y entonces, hay confusión y los mercados se hacen inestables y volátiles. Estamos en uno de esos momentos.

La evolución hacia óptimos es sólo una ilusión y un mito; los mercados no conducen a ninguna optimalidad y únicamente reflejan el juego complejo y adaptativo de las diversas interpretaciones y de poder de actores múltiples. Es un juego de poder y ganancias.