Opinión

Así vamos… México: Crecimiento con pobreza

10 febrero 2014 5:0 Última actualización 01 agosto 2013 5:42

 
 
 
Juan Castaingts Teillery
 

La noticia de primera página de EL FINANCIERO del martes pasado es espantosa: “Aumentó en 500,000 personas el número de pobres”. Luego, en páginas interiores, se especifica que las personas que no pueden cubrir la canasta alimentaria básica (línea de bienestar) pasó del 49% al 51.6%. Más de la mitad de los mexicanos padecen hambre y malnutrición.
 
 
Además, la pobreza vinculada a los salarios también aumentó.Un país con estos niveles de pobreza, marginación y exclusión padece de una enfermedad social muy grave. Es un cáncer que destruye todo el tejido social.
 

¡Cuántos muchachos que tienen cerrado completamente el ascensor social encuentran en el narcotráfico, una esperanza, un modo de vida y una personalidad? Por eso vemos muertos y más muertos que son reemplazados por un 'ejército sicario de reserva' enorme.
 
Vivimos lo que hemos denominado como 'crecimiento fragmentador'.
 
Todo crecimiento que genera riqueza suele tener dos caminos a seguir. En el primero, la sociedad crea riqueza, pero lo frutos de la misma tienden a concentrarse en unas cuantas manos, mientras que el resto de la población o bien se queda igual o bien se sumerge en una pobreza más profunda; se trata de un crecimiento que tiene como consecuencia una SOCIEDAD POLARIZADA e incluso, FRAGMENTADA.
 
 
En el segundo, el tipo de crecimiento es INTEGRADOR. El capitalismo es un sistema problemático y difícil, pero no es cierto que en éste, el único tipo de crecimiento posible sea el fragmentador, la historia de muchos países e incluso la historia de México en algunos períodos, muestra que el crecimiento integrador no solamente es deseable sino posible.
 

En Alemania, por ejemplo, que es uno de los países más exitosos del mundo contemporáneo, es una viva muestra de un crecimiento integrador. Sin embargo, lo cierto es que la política neoliberal que se ha aplicado en México y en otras partes del mundo sí tiene una muy elevada responsabilidad en la sociedad excluyente, fragmentadora y concentradora de riqueza.
 

Peor todavía, hoy vivimos un crecimiento frágil que se desacelera. Pero el crecimiento en sí mismo, no nos sacará de problemas, es un mito. Se trata de un mito ya que el aumento del producto se concibe desde un punto de vista social y económico, como una llave mágica que nos conducirá, tarde o temprano, a la riqueza generalizada y al equilibrio social y, los políticos piensan que riqueza y equilibrio son los instrumentos claves para que ellos se puedan conservar en el poder.
 

El tipo de concepciones e interpretaciones que se tienen sobre el crecimiento como resorte mágico, rebasan el hecho social y se ubican en el imaginario fantástico de la mitología.
 

Es una falacia, ya que se trata de un argumento que, aunque aparentemente tiene signos de validez, cuando se le trabaja un poco más, se le encuentra totalmente falso. La mera existencia de un crecimiento, no significa ni que éste sea sólido ni que la nueva riqueza generada se vaya a distribuir al grueso de la población.
 

El mundo vive en una situación con tendencias al estancamiento y problemas financieros muy graves que nos afectan. Tampoco habrá un reparto de la riqueza; se dice que hay que esperar varios años para que los frutos del repunte lleguen hasta el grueso de la población; esto es una mentira dadas las características de crecimiento que hemos tenido desde hace décadas y la política económica aplicada.
 

Los frutos de la nueva riqueza producida se concentrarán en unas cuantas manos mientras que el grueso de la población se hundirá cada vez más en la miseria.
 

Sucederá lo mismo que con el crecimiento durante el periodo salinista: los ricos serán más ricos y los pobres más pobres; se trata de un repunte que tiene las mismas bases que el crecimiento anterior y, por lo tanto, tendrá las mismas consecuencias.
 

Frente a los mitos y las falacias imperantes, nuestro punto de vista es que el repunte actual no conducirá al equilibrio social y que con las características que tiene actualmente, la sociedad seguirá fragmentándose y la violencia social que nos ha sumergido en la angustia cotidiana al grueso de la población nacional, seguirá su marcha ascendente.
 
El problema no es la CANTIDAD de crecimiento sino la CALIDAD del mismo. Ante el crecimiento FRAGMENTADOR que impone la política neoliberal, se necesita imponer otro INTEGRADOR. En muchos artículos hemos señalado propuestas que pueden conducir a este tipo de crecimiento. Necesitamos crecimiento sí, pero reorientado hacia caminos distintos que fortalezcan el lazo social y no lo destruyan.
 
castaingts42-juan@yahoo.com.mx
 

Profesor Investigador UAM-I.