Opinión

Así vamos… los contratos de “utilidades compartidas” en petróleo ¿son aceptables?

10 febrero 2014 4:22 Última actualización 05 septiembre 2013 5:2

 
Juan Castaingts Teillery
 
 
 
Son palabras que tienen a la vez contenidos claros y difusos. De tales palabras he comprendido que: 1) se comparte el riesgo con las empresas que realizarán perforaciones; 2) la empresa no tiene derecho a incluir en su balance las reservas petroleras encontradas, las cuales pertenecen a la nación mexicana; 3) del petróleo encontrado se hace un cálculo de costos, se le restan al precio de venta y, los beneficios así encontrados, se distribuyen entre Pemex y la empresa en cuestión. En el artículo de la semana pasada vimos los conceptos de renta (absoluta y diferencial) y ganancias (normales y oligopólicas). Se nos dice que toda la renta petrolera quedará en manos de la nación. Esto es falso ya que, al restarle al precio de venta el costo de producción y distribución, una gran parte de lo ahí contenido es renta y por lo tanto, lo que en realidad nos proponen son contratos de “renta y utilidades compartidas”. No sería cierto que la renta petrolera quede totalmente en manos de la nación.
 
 
Los posibles beneficios o problemas que contiene un contrato no se pueden juzgar en forma aislada sin conocer la estrategia, los objetivos que se pretenden alcanzar y los procesos productivos en que se realizan los contratos. De esto nada nos han dicho. Así, fuera de contexto, es inaceptable un cambio a la constitución.
 
 
No soy un hombre cerrado. Los contratos de reparto de utilidades pudiesen ser aceptables bajo una estratega bien definida. Yo propongo lo siguiente.
 
 
1. Todo el trabajo de exploración, extracción y distribución del petróleo quedaría bajo el dominio y control de Pemex. En algunos casos específicos, cuando se requiera tecnología que no se domina, inversiones indispensables, etc., se podrían hacer contratos de reparto de utilidades con compañías extrajeras. Estos contratos deberán contener: cláusulas de transferencia de tecnología; obligación por parte de las compañías de fabricar en México, una proporción especificada de partes e implementos; esta fabricación podría hacerse por asociación de empresas mexicanas con extranjeras y (posiblemente) con una participación de Pemex, pero siempre deberá haber una cláusula de transferencia de tecnología en todos estos tipos de manufactura.
 
 
2. Se requieren grandes empresas (varias privadas y al menos, una estatal fuerte) para impulsar la producción de fertilizantes a partir de los productos petrolíferos.
 
 
3. Las refinerías son sistemas complejos en los que se forman varios módulos de producción. Los módulos centrales deben ser del Estado y a partir de éstos, se pueden contratar los servicios de diversos módulos de propiedad privada. Se trata no de darle todo a la iniciativa privada ni tampoco de excluirla sino de integrar modernas empresas “red”, cuyo núcleo sea estatal y una amplia red de relaciones con todo tipo de empresas.
 
 
4. Se deben usar como referencia los múltiples contratos que hoy se hacen en diferentes países, como por ejemplo, el tren de alta velocidad español Ave, que se realizó en base a empresas y tecnologías francesas pero que incluyó que, en la construcción, participaran empresas españolas, lo mismo que en la provisión de algunas partes e implementos; además, se hicieron empresas mixtas en las que los españoles aprendieron el “know-how” y participaron en todos los procesos. Hoy el Ave es materia de exportación para los españoles. Así han procedido los chinos, los indios y en la Europa oriental ¿Por qué nosotros debemos entregar todo?
 
 
5. El Instituto Mexicano del Petróleo está abandonado pero es básico y debe participar en todos los procesos tecnológicos.
 
 
6. A partir del petróleo y Pemex como eje central, se debe construir una red de relaciones inter-industriales e inter-empresariales en donde el Estado mexicano sea el cimiento central de proyección e impulso.
 
 
Nada de esto se nos ha propuesto. Por tanto, se debe rechazar la propuesta de cambio constitucional. El petróleo es el bien fundamental por excelencia y puede y debe constituir la palanca imprescindible para una estrategia de desarrollo.
 
asi_vamosyahoo.com.mx
 
 
Profesor Investigador UAM.