Opinión

Así vamos… EU, ¿al borde del abismo?

10 febrero 2014 4:13 Última actualización 17 octubre 2013 5:2

 
Juan Castaingts Teillery
 
El Tea Party ha llevado a EU y al mundo al borde del abismo. Escribo este artículo el miércoles a las 11:30 am y aún no se llega a un arreglo con los republicanos. Pase lo que pase ya estamos al borde del abismo. No creo que se caerá en él. Kissinger decía que en algunas negociaciones había que llegar al borde del abismo pues ahí, ante el grave peligro, ambas partes estaban dispuestas a hacer concesiones. En todo caso, los cisnes negros, es decir lo impensable y lo imprevisto, tema del que hablaba la semana pasada, son siempre posibles.
 
 
El dólar es con mucho la principal moneda para las transacciones mundiales. Dos terceras partes de las reservas mundiales están en dólares, casi todas en bonos del tesoro; un 50 por ciento de los títulos de la deuda externa de todos los países se titulan en dólares, la cotización clave de casi todas las mercancías del comercio internacional es en dólares. La deuda interna y externa de los EU es la más grande del mundo. Nadie sabe lo que pudiese pasar ante una cesación de pagos de los EU. No es un problema económico sino político generado principalmente, por el dogmatismo derechista de una parte del Partido Republicano (el Tea Party).
 
 
Lo que hoy sucede niega totalmente las proposiciones analíticas de Fama (el economista que acaba de recibir el Premio Novel de Economía) el cual señala que los mercados financieros son eficientes y que en ellos se logra el equilibrio al instante. Nos ocuparemos en otro artículo.
El valor del dólar y de otras monedas en el mundo actual es un proceso complejo y no lineal en el cual una causa genera un efecto determinado.
 
 
Dejando muchas complicaciones importantes y con el único interés de presentar una idea sintética e ilustrativa, se puede decir que el valor de una moneda depende de tres factores: la capacidad productiva de la nación, la confianza que la nación tiene en su propia moneda, y la calidad y capacidad de funcionamiento de los circuitos monetarios y de las instituciones monetarias (bancos, sistemas financieros, banco central, etcétera.).
 
 
La moneda no sólo es la contraparte de la capacidad productiva, también es reflejo de la confianza que los propios nacionales y extranjeros tengan en ella. La moneda en sí no tiene ningún valor, su valor es solamente simbólico, representativo. La moneda se usa como medio de pago porque la gente la acepta, porque sabe que también la puede usar como medio de pago y ésta será a su vez, admitida. Cuando se ahorra en una moneda se espera que ésta conserve su poder de compra o al menos, se espera que la tasa de interés compense el deterioro posible de dicho poder de compra. Desde un punto de vista individual se ahorra en una moneda porque se cree en ella, se tiene confianza en su valor, pero desde un punto de vista colectivo una moneda sólo tiene valor si se realizan ahorros en esa moneda. Si los nacionales ahorran en otra moneda distinta de la suya, la moneda se devalúa. La confianza engendra ahorro y el ahorro determina el valor.
 
 
El caso es que pase lo que pase, sea cual fuese el acuerdo, estos tres elementos ya debilitaron al dólar. Su repunte económico perderá fuerza en alguna medida. La confianza internacional cae por los suelos. Sus circuitos financieros y monetarios están y se verán profundamente afectados.
 
 
Una moneda nos es una mercancía cualquiera ya que de ella dependo todo en una economía. De hecho es lo que podemos llamar un bien público es decir, del cual la existencia de todos depende de éste y por tanto los derechos de propiedad del mismo son colectivos. El dólar es además un bien público internacional. En buena medida la economía mundial depende de él y además muchas naciones e incluso fondos no sólo de los muy ricos sino también de los ahorros de los asalariados, dependen de él. Increíble pero todo esto está en manos de unos dogmáticos iluminados.
 

Como bien público internacional, el dólar va a perder indudablemente mucha fuerza aunque, como dice Soros, el dólar es la moneda más débil con la excepción de todas las demás. Hoy día el dólar se mantiene no por su propia fuerza (producción, confianza y circuitos financieros) sino por la debilidad de las otras monedas que le compiten (yen, euro). De todas formas lo que hoy sucede obligará al mundo a buscar necesariamente a una moneda internacional de remplazo: una que tenga base internacional y circulación internacional y no como el dólar que tiene base nacional y circulación internacional.
 
 
La bolsa de NY va hoy al alza. Esto es pura especulación de momento que apuesta por una solución momentánea aunque ésta no ataque el fondo del problema.