Opinión

Así vamos… Estrategia bursátil de empresas conduce a estancamiento económico

Vivimos en medio de una crisis económica mundial, que en su fase actual, se encuentra bajo una tendencia hacia el estancamiento. La recuperación por el momento, parece marcar el fin de las caídas económicas, pero no hay signos claros que indiquen una tendencia hacia un repunte fuerte y sostenido. Por el contrario, los signos económicos que observamos nos parecen conducir hacia un crecimiento lento con altibajos. Este hecho no solamente corresponde a la situación mundial sino también al caso mexicano.

El gobierno y muchos sectores empresariales, tienen fundadas esperanzas en un repunte rápido que se daría en función de las llamadas reformas estructurales y, principalmente, como respuesta a la reforma energética. Ya en otros “Así Vamos…”, hemos señalado que si efectivamente la reforma energética puede atraer grandes capitales, éstos tendrán un efecto multiplicador muy bajo sobre el resto de la economía y por ende, la economía mexicana en su conjunto recibirá un muy bajo impulso de las inversiones energéticas, sobre todo en el caso de la extracción de petróleo en aguas profundas. Nos seguiremos ocupando de este tema en artículos posteriores. Por ahora, nos concentramos en la tendencia al bajo crecimiento mundial y mexicano, proveniente de la estructura gerencial de las nuevas empresas que tiende a organizar su sistema de decisiones en función de los intereses de los grupos mayoritarios de accionistas de cada una de ellas. Se trata, desde la perspectiva de esta estrategia, no de generar un crecimiento importante en la producción de la empresa, sino de realizar maniobras tales que conduzcan a que el valor de las acciones de las empresas sea el más elevado posible.

Aparentemente el crecimiento de la empresa y el aumento en el valor de sus acciones se relacionan mutuamente y, la mejoría de una correspondería al incremento de la otra. En la práctica el proceso es mucho más complejo y la correlación entre valor de las acciones y crecimiento sano de la empresa no siempre tienen una fuerte correlación. El precio de las acciones no siempre está correlacionado con lo que se suele denominar como fundamentales de la empresa; es decir, con la calidad de sus activos, el monto de sus activos, el volumen de ventas, la calidad de sus documentos por cobrar, etcétera. El mercado de valores es mucho más complejo y caprichoso. El valor de las acciones de una empresa puede ser muchas veces más elevado que el valor en libros de los activos de la misma. La razón es simple, las gentes que compran y venden acciones en el sector bursátil actúan bajo una perspectiva de tiempo de corto plazo y en la mayoría de las veces con las intenciones de recomprar o revender en un período muy breve; no les interesa el valor real de las empresas sino la evolución futura de sus acciones. Así, si una acción de una empresa tiene por cualquier motivo un alza en su precio, muchos compradores realizarán el pronóstico de que otros compradores piensan que la acción de esa empresa va a subir en el mercado y por tanto, tratarán de adelantarse a la acción de los otros sectores y comprarán la acción de dicha empresa. De esta manera, la acción tenderá a la alza, lo que provocará que otros inversionistas piensen que dicha acción seguirá subiendo de precio y en consecuencia, la comprarán. De esta manera, el precio de la acción de la empresa de la que estamos hablando tenderá a subir fuertemente, independientemente de cuál sea su situación económica.

Por el contrario, una empresa que va bien pero que, por necesidades de liquidez de algunos de sus accionistas, éstos venden sus acciones, provocan así una caída en el precio; iniciando un proceso que puede generar una caída importante del precio de sus acciones.

Cuando una empresa se administra para crecer y mejorar la calidad de su producto no tiene que hacer mucho caso de lo que sucede en los mercados bursátiles sino concentrarse en su acción productiva y comercial. Cuando se administra en términos de los accionistas, ya no es el valor fundamental de la empresa lo que interesa sino el precio de la acción, ya no es el crecimiento y el mercado sino la especulación bursátil.

Desgraciadamente esta es la tendencia en muchísimas empresas de México y el mundo y es una de las causas por las cuales el mundo y México tienen una tendencia a su crecimiento lento e inestable. La administración en términos del precio de las acciones no es la única causa de este crecimiento lento pero es una de ellas y es importante.

El proceso genera además círculos viciosos. El lento crecimiento de las empresas conduce a un reducido crecimiento de la economía y, a su vez, el bajo crecimiento económico conduce a que la expectativa de inversión productiva de las empresas sea reducida y por ende, su inversión productiva sufre las consecuencias. Así, las perspectivas mediocres de la economía real se debe a que los dirigentes empresariales prefirieron la especulación bursátil a la inversión productiva con lo cual, se acentúan las tendencias hacia un crecimiento mediocre.

Correo: asi_vamos@yahoo.com.mx