Opinión

Así vamos… el petróleo es un bien fundamental y un símbolo nacional

10 febrero 2014 4:6 Última actualización 26 septiembre 2013 5:2

Juan Castaingts Teillery
 
 
Pensar que las mercancías son como chicles o camisas, es grave error. Hay grados fundamentales distintos que conducen a una necesidad de diferentes tipos de regulación. Los mercados libres son válidos en las mercancías no fundamentales pero, no contar con regulaciones en las mercancías fundamentales es un grave error.
 
Un recurso clave es el que se necesita para producir cualquier otro tipo de mercancías y que, por ende, se encuentra en el centro de los procesos productivos de tal manera que se configura como el centro de impulso y de planificación del resto de la economía. 
 
Los recursos clave tienen dos elementos básicos de importancia: a) toda modificación en calidad, cantidad y precio de un recurso clave, repercute con amplitud en el resto de la industria y, b) el control de un recurso esencial implica un poder que se extiende más allá de la propiedad directa para llegar al conjunto de la sociedad. Otorgar un poder de este estilo a compañías privadas y extranjeras, es perder el control de nuestros propios procesos y, por tanto, una pérdida de soberanía importante.
 
Es un mito pensar que solamente la eficiencia proviene de los mercados. Es cierto que, en ocasiones, los mercados impulsan la eficiencia, pero también los mercados son generadores de caos, manipulaciones, desestabilizaciones, monopolios, etcétera. Los mercados, para que puedan generar una eficiencia adecuada, deben ser regulados. Un mecanismo esencial de regulación es mantener bajo control a los recursos clave.
 
El petróleo, como bien fundamental y como recurso clave, puede ser la palanca esencial para no sólo impulsar un fuerte crecimiento de la economía sino para que este crecimiento sea nacional y con una distribución del ingreso que beneficie a todos los mexicanos. El petróleo es un nodo medular para el impulso de la economía nacional.
 
El petróleo es además, un símbolo clave en México.
 
Para que exista una sociedad no basta con la producción de bienes y servicios, es indispensable que haya un cemento que mantenga unida y cohesionada a la sociedad y le permita reproducirse.
 
Uno de los cementos sociales fundamentales se forma por el conjunto de ideas y creencias que la sociedad tiene sobre sí misma. De hecho, una nación no es más que una comunidad que se integra alrededor de un imaginario social. Así, hay un imaginario que nos hace reconocernos unos a otros como mexicanos aún cuando nunca nos hayamos visto ni conocido. El imaginario social también se traduce en leyes en las cuales, se explícita quién es y quién puede ser mexicano; pero aunque las leyes son importantes, ellas son insuficientes para configurar una nación. Por ejemplo: las leyes no bastan si no se tiene un imaginario social que configure un cemento que permita a la sociedad una capacidad sana de reproducción satisfactoria.
 
Las creencias e ideas que se configuran en los mitos colectivos compartidos por todos y usados como puntos de referencia para establecer la identidad y distinguir el bien del mal, son elementos básicos del cemento social sin los cuales ninguna sociedad puede existir. Jugar, sin conocimiento, con los procesos simbólicos es simplemente criminal.
 
En México el petróleo no sólo es un recurso clave, es también un elemento simbólico fundamental en la configuración moderna de nuestra nacionalidad. Privatizar sin ofrecer nada simbólico a cambio es un grave error. Pemex como elemento simbólico de las esperanzas de crecimiento y distribución del ingreso además de la soberanía, es uno de los últimos reductos del imaginario colectivo que configura nuestra nacionalidad.
 
La sociedad no puede existir ajena a la nación y es absurdo pensar que los mercados funcionan como elementos ajenos a los procesos sociales. En defensa del mercado se ataca al imaginario social que conforma la nación y por lo tanto, se golpea a la sociedad.
 
Lo fundamental debe dominarse y lo mitológico, aunque en profunda transformación, debe mantenerse como cimiento social.
 
En Pemex existen problemas graves que no hay que soslayar. Hay problemas de eficiencia y corrupción junto con una administración con incompetencias severas. Es absurdo  pensar que la privatización es el único camino. Hasta la fecha casi todas las privatizaciones en México  han sido negativas.
 
 
asi_vamos@yahoo.com.mx