Opinión

Así le va a +Kota dos años después de su escándalo

 
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Así le va a +Kota dos años después de su escándalo.

Se llama Andrea. Coincide conmigo en un vuelo a Londres. Es una menuda mexicana de cabello castaño. Cumplió 25 años de edad.

Acurrucada en posición fetal, a diferencia de mí, sí cupo en su asiento de clase turista en British Airways.

Viaja sola en su destino a estudiar durante la primavera en universidades del Reino Unido con las que la UNAM, su escuela, tiene convenios para complementar la profesionalización de su alumnado. Está a punto de convertirse en veterinaria.

Curará gatos y perros, aprendió a hacerlo. Lo suyo no son las vacas o los caballos de los ranchos. Hasta ahora, su carrera la expone a una situación económica poco cómoda. Los veterinarios en México ganan en promedio unos 10 mil pesos mensuales, de acuerdo con estadísticas oficiales del Observatorio Laboral.

Están muy atrás de los químicos a quienes les pagan 34 mil pesos o de los médicos que curan humanos cuyo salario promedio ronda 15 mil, de acuerdo con la misma fuente.

Pero Andrea aspira al tipo de suerte que tuvo la familia Tawil. Ellos instalaron en los ochenta un negocio en la Ciudad de México, llamado Acuario Lomas. Ese establecimiento derivó en la primera tienda de +Kota, marca nacida en el lejano 1994.

En ese año en el cual los mexicanos volteaban a ver el conflicto armado en Chiapas y la devaluación del peso, Murry Tawil y su hermano dirigieron su mirada hacia la posible 'humanización' de las mascotas en México, que ya daba señales en otros países.

¿Ya fueron a ver Un Jefe en Pañales? La película animada aborda justamente la pugna actual en esta sociedad global que discute si los cachorros deben tener el mismo trato que los bebés.

Hoy, los Tawil son los surfistas que navegan en la cresta de esa ola y son dueños de la empresa más poderosa en el sector. La fuerza de esa cadena mexicana significa un obstáculo incluso para Petco, la trasnacional que busca ganarle mercado aquí.

Ganan con detalles simples poco usuales en México. A mi casa llaman cada mes para saber cómo anda de comida Charly, un basset hound que adoptamos hace cinco años, un can cuya mayor gracia radica en atender serias conversaciones dando la impresión de escuchar y estar a punto de disparar un consejo.

La marca de los Tawil parece haber desvanecido la crisis que enfrentó en 2015 cuando dos de sus empleados fueron registrados en video torturando cachorros de mascotas expuestas para la venta en sus tiendas. Murry dio la cara en esos días y presentó denuncias legales contra esas acciones.

Un año después de aquella circunstancia entró en contacto con Javier García Teruel y Rafael Payro, de la administradora de inversiones Alta Growth Capital. Después de negociaciones, ellos dos llegaron a un acuerdo con los Tawil y en enero anunciaron que ese fondo invertiría en +Kota. Hoy parece que van a despegar.

“Alta no sólo trae institucionalización a la compañía sino también es un socio clave para repavimentar la propuesta de valor de +Kota”, dijo Murry Tawil al anunciar el acuerdo. Sabe que hay un creciente público pudiente en México para el que las mascotas cobran una relevancia similar a la de un humano.

Andrea regresará a México al inicio del verano. Buscará concluir su titulación con otro curso en Estados Unidos. En 2018 ella será una veterinaria.

Hoy, la mayoría vemos en ese año un complicado, como siempre, proceso electoral. Ella ve a muchos perros humanizados que requerirán curaciones. Ella estará lista para hacerlas.

Twitter: @ruiztorre

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