Opinión

Asamblea del PRI... en 2017

   
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Enrique Ochoa

La mejor estrategia, el tiempo. En el PRI decidieron dejar la Asamblea Nacional hasta el próximo año, después de los comicios para elegir gobernador en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, así como las presidencias municipales en Veracruz.

Porque no es lo mismo enfrentar a un dirigente que no es cercano al partido y no ha logrado nada, que a quien logre mantener el triunfo en la joya de la corona: el Estado de México.

Esta fue una inteligente decisión. Se busca el triunfo en el estado más poblado del país y con ello se fortalece la dirigencia de Enrique Ochoa, que dará espacio a la negociación política en un partido en el que los grupos acentúan cada vez más sus diferencias.

Por un lado el exgobernador Ulises Ruiz, quien ha dado la cara mediante cartas enviadas al presidente del partido. Por otro, Manlio Fabio Beltrones, quien ha retomado el tema de los gobiernos de coalición para mantener su presencia.

Y los encontronazos previsibles de la sucesión presidencial entre los grupos claramente definidos del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Hacienda, José Antonio Meade, quien no tiene la militancia priista, ni mucho menos los 10 años que exigen los estatutos

RESENTIDOS CON ANAYA
El resentimiento crea extraños compañeros de ruta. Hace unos meses Ernesto Cordero y Gustavo Madero no se podían ni ver, pero ahora reman en la misma balsa. Como todo mundo recuerda, Cordero, como coordinador de los panistas, no permitió que Madero pusiera un pie en el Senado; y Madero, en su carácter de presidente del PAN, lo destituyó de la coordinación mediante una declaración de prensa.

Madero está resentido porque Ricardo Anaya, presidente del PAN, no lo hizo presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados como dice que le prometió. Cordero no sólo porque ya no es coordinador de la bancada, sino porque tampoco le dan la presidencia de la Comisión Legislativa Bicameral en materia de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios.

Ambos, enojados con su presidente, han firmado una carta crítica para pedirle que confiese sus intenciones de buscar la presidencia de la República en 2018 y deje la dirigencia. Pero no son los únicos, también rema en la misma balsa otro antiguo adversario de Madero, Roberto Gil Zuarth, el más priista de los panistas, el contrincante al que apabulló en 2010 cuando ambos compitieron por la presidencia del PAN y Gil llevaba todo el apoyo del entonces presidente Felipe Calderón.

El resentimiento de Gil contra Anaya proviene del hecho de que no lo haya hecho coordinador de los senadores panistas cuando dejó la presidencia del Senado el último día de agosto pasado. Madero ahora menciona en sus entrevistas a Roberto Gil como un precandidato presidencial.

Y aún hay más: Alberto Cárdenas, quien fracasó como secretario de Agricultura del foxismo y cuya carrera política terminó como regidor de su municipio, también está con ellos. Él, que se cansó de decir que ni Madero ni Cordero merecían dirigir el PAN. Él, que pidió la cabeza de Madero porque, dijo, causó al partido la peor derrota de su historia y toleró los 'moches'.

Hay en lista de los “abajo firmantes” otros políticos que padecen el mismo mal como José Luis Luege Tamargo y Manuel Gómez Morín Martín del Campo. Sus casos vienen a confirmar lo que hemos sostenido en otras ocasiones: el PAN no tiene vocación de gobierno y ciertos panistas se convierten en los mejores aliados del PRI.

Twitter: @ginamorettc

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