Opinión

Arthur, el millonario seductor

14 diciembre 2015 5:0
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Arturo Escobar.

La nueva aventura de Arthur, el millonario seductor, ha hechizado a Gil.

Oigan esto: el Partido Verde ha logrado cultivar la rara flor de la unanimidad. En la cueva en la cual manejan los dineros públicos que les corresponden por mandato constitucional, hay cuarenta verdes y un Alí Babá. A donde Gilga pone un pie público, hay un acuerdo: el programa político de los verdes se llama trapacería, su acción política significa transa, su fórmula pública: la ilegalidad; su apuesta, la impunidad (ad-ad).

Ahora mal: la Comisión de Fiscalización del INE analiza un nuevo castigo, una multa de 88.5 millones de pesos. El motivo: una operación inmobiliaria que ha considerado dolosa pues se escrituró al menos un bien inmueble a nombre de un particular y no del partido.

Si Gil ha entendido bien, cosa improbable, el Verde contrató con la empresa Grupo Textil Joad camisetas por la cantidad de 11 millones 200 mil pesos. Según esto, la empresa incumplió, no hizo las camisetas verdes y retribuyó la deuda con un terreno que escrituró a un funcionario del partido y no al partido mismo (perdón por la repetición, pero Gilga prefiere repetir que pasar por alto: ón-ón). Así entiende Gil el caso de las camisetas metafísicas y el terreno mágico.

¿Adivinen quién le confirmó a la afianzadora Sofimex el pago en efectivo? Acertaron: Arturo Escobar y Vega. El Raffles y el Rififí resultan unas almas de la caridad junto a Verdescobar. Todas estas cifras y estos datos le fueron ocultados al INE. Gamés no puede dejar pasar la idea del pago en efectivo. ¿Efectivo? ¿11 millones metidos en cajas de huevo y llevados por un camión de valores? Aquí Gilga se pierde en la danza de los millones.

Vénganos tu reino

Su periódico La Jornada ha documentado el caso y ha reproducido fragmentos del expediente: “Derivado de lo anterior (…) se observó que el pago en efectivo a que hace alusión el C. Arturo Escobar y Vega por 11 millones 218 mil 641 pesos correspondiente al contrato de prestación firmado con la empresa grupo Textil Joad S.A. de C.V. no fue reportado a esta autoridad. Así mismo se desconoce el origen de dichos recursos”.

Según la nota de Claudia Herrera Beltrán de su periódico La Jornada, la historia es vieja, empieza en el año 2010, cuando el entonces IFE encontró el pago del Verde por unas escrituras de las que no existía evidencia. Entonces la investigación encontró que se trataba de un inmueble recibido a cambio de 763 mil camisetas que no fueron entregadas y por las que se pagaron los 11 millones de marras y marros.

A Gil se le pone la gallina de carne al pensar en la forma en que el Partido Verde arregla sus negocios. La escena en la mente de Gamés ocurre así: Arturo, que dice Peralta que nos da una casa con todo y su terreno por las camisetas inexistentes. Na, wey, además esa lana pasó de noche. Está caón, wey, es mucho billete. Bueno, aceptamos, pero que la escritura sea a nombre de allá de mis ojos y no del partido. El Verde ya tiene mucho, wey. Vamos a ponerlo más cerca de nuestro corazón. ¿Cómo ves? Va que va.

Así y entonces en un acto de magia, lo ves y no lo ves, se egresaron once millones, por un problema con el proveedor todo se ensombreció, anjá, y caray, nunca regresaron a las cuentas del partido sino a las propiedades de un particular verde y, Gil apuesta doble contra sencillo, que se trata de un ser humano, integrante de la cúpula del Verde y, malditas casualidades, muy cercano a Arthur, el millonario seductor.

Oro molido

El Partido Verde vale el peso de sus transas en oro, o como se diga. Los seis puntos porcentuales que puede recoger en la elección del 2018 los vende carísimos, como el amor de Salomé. Y el principal comprador es su aliado, el PRI. Las cuentas electorales del presidente Peña incluyen los puntos del Verde. A ver quién desprecia 5 puntos, o 6, en una presidencial.

Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), Arthur no ha entrado en pánico, pero podría tropezarse con la Comisión Fiscalizadora del INE y luego con el Tribunal Electoral. Y ya se sabe que el burro no anda en miedo, ¿sí o no, Arthur? ¿O cómo era?

La máxima de Napoleón espetó dentro del ático de las de las frases célebres: “Interpretar la ley es corromperla; los abogados matan”.

Gil s’en va

Twitter:@GilGamesX

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