Opinión

Arte feminista: arte y publicidad 2 de 3 partes

22 mayo 2014 7:28
 

Para León Krauze

Una de las aportaciones más trascendentes de las teorías y prácticas feministas, es la de revelar la manera en que se construye el sistema de segregación y discriminación de género y raza, a partir de modelos de poder, primordialmente masculinos. Todos los conceptos como trabajo, pobreza, religión, así como de mujer y feminidad, son en realidad verdades construidas, constructos que no forman parte de un devenir natural.

A partir de estas reflexiones, el arte feminista tendrá como consigna romper con los clichés de la imagen, de la estética y de las representaciones que históricamente se han se han ido conformando sobre la mujer- desde la oposición como minoría –deconstruir estos estereotipos, y exponer los signos de dominación será el principal quehacer de las propuestas artísticas feministas.

Curiosamente, comenzamos a hablar de este tema la semana pasada y el Gobierno del Distrito Federal nos da la sorpresa u oportunidad con su campaña “No les des la espalda, dales pecho”, de mostrar claramente el tipo de constructo al que nos estamos refiriendo.

El problema además de la utilización de trilladísimos y hasta vulgares “modelos de belleza”, es algo más profundo y dañino: la continuación de una tradición de menosprecio y el total desconocimiento de los contextos y condiciones sociales/económicas extremas de las mujeres de esta zona urbana. Si la publicidad comercial es uno de los principales causantes de implementar los clichés femeninos que tanto daño hacen socialmente, es aún más grave que a nivel gubernamental no se tenga una postura de contrapeso a esta situación, y que al contrario, conserve esa carga de agresión hacia las mujeres.

Me pregunto por qué no se desarrolló una campaña informática, educativa, hasta didáctica sobre los beneficios de la lactancia para los recién nacidos; en su lugar se mantuvo un discurso masculino dominante que culpabiliza a las mujeres de “egoístas” que dan la espalda a sus propios hijos para seguir un estándar de belleza (irónicamente estándar impuesto con las mismas imágenes utilizadas). Volvemos a ver cómo la mujer está en el estrado siendo acusada y atacada, sin alcanzar la menor empatía después del dolor (físico, emocional y social) de dar a luz.

Si comparamos las imágenes que la artista holandesa Rineke Dijkstra realizó en 1994, fotografías de mujeres a unas horas de haber dado a luz, cargando a sus hijos, de pie con las de la campaña del GDF, podemos ver el contraste: Dijkstra captura la emotividad del nacimiento, el misterio de la maternidad entre el asombro, el terror el agotamiento físico y la felicidad. Sin maquillaje, sin manipulación digital, sólo ellas en su cuerpo verdadero, incluso aún sangrando, sosteniendo en sus brazos a su hijo recién nacido. Es reconfortante saber que existe un resabio de espacio llamado arte, donde la realidad sigue siendo más nutrida que empeñarse en los constructos totalmente banales, y ser además la plataforma para deconstruirlos y exhibirlos.

Ver que nuestras autoridades continúan con la penosa cosificación del cuerpo femenino moldeado a capricho y al servicio de un discurso dominante, debemos horrorizarnos si es esta la “política” utilizada en los programas sociales/educativos como el aborto legal, educación sexual o asesoría de métodos de planificación familiar.

Lamentablemente, todavía hay mucho qué hacer en cuestión de equidad de género.

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No les des la espalda, dales el pecho
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No les des la espalda, dales el pecho