Opinión

Arranca el PRI, se rezagan sus adversarios

    
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La maquinaria electoral del PRI recibió el banderazo de salida para competir en tres entidades, Estado México, Coahuila y Nayarit, en donde habrá elecciones para elegir gobernador. Con este paso también inició el proceso para la elección presidencial, ya que los resultados del 2017 incidirán, como se ha dicho hasta la saciedad, en el 2018.

En el auditorio Plutarco Elías Calles, en la sede del PRI, el ambiente era de fiesta. Los personajes de siempre, la sonrisa a todo lo que da y los efusivos abrazos se repetían por doquier. Todo era regocijo, optimismo y confianza. En tribuna, la cúpula priista vitoreaba a su líder presente, Enrique Ochoa, y al ausente, Enrique Peña Nieto. Nadie quería quedar fuera de la foto.

La perorata increpaba a sus adversarios políticos: “El 2017 será el año en el cual nuestros triunfos electorales pavimentarán el camino para los triunfos en el 2018… El PRI es el partido con la militancia más amplia y representativa a nivel nacional, y así lo vamos a refrendar en el 2017 y en el 2018”, alentaba el presidente de los tricolores a los consejeros políticos de ese partido.

En la reunión extraordinaria del Consejo Político Nacional, se autorizó la expedición de las convocatorias para la postulación de candidatos a las gubernaturas referidas, las cuales privilegian al partido y a la militancia. Consideran seleccionar a las mejores personas, las más honorables y las de mayor arraigo. Garantizan la participación política de las mujeres en el partido, sin juanitas ni simulaciones.

Así las cosas, mientras que el partido oficial requiere de la unidad de sus cuadros para ganar en las contiendas electorales que se avecinan, el PAN y el PRD no se ponen de acuerdo para conformar una alianza en la entidad mexiquense que haga temblar al PRI, ya que las divisiones internas, alentadas por afanes protagónicos y egoístas, bloquean cualquier intento de conformar un bloque ganador.

Sabemos de buena fuente que se llevan a cabo pláticas entre dirigentes a nivel nacional del blanquiazul y de los amarillos para, de último momento, alcanzar el acuerdo que permita ir juntos en la elección del Estado de México. La manzana de la discordia está en el nombre del candidato y las posiciones que se repartirán en caso de que obtengan el triunfo en las urnas.

El tricolor ha dado el primer paso para enfrentar los retos electorales por venir, un paso firme; en tanto que sus adversarios deshojan la margarita, y no nos referimos a la señora Zavala, le piensan, hacen cuentas y valoran entre sumas y restas, y en ese escenario todos se dicen estar listos y preparados con sus respectivos cuadros políticos, señalan, para que nada ni nadie los detenga. Eso argumentan, habrá que esperar a que a cada uno le llegue la hora de entregar cuentas a sus militantes, sus simpatizantes, y en general a la ciudadanía que votará por ellos.

En Coahuila, el PRI arrancará en desventaja ante la salida de su militante más distinguido, Javier Guerrero García, quien por la vía independiente seguramente se alzará con el triunfo, con la promesa de meter a la cárcel a los Moreira y terminar con años de corrupción e impunidad.

Cuántos candidatos tránsfugas del PRI han ganado las elecciones en las que participaron. El caso más reciente es el de Carlos Joaquín González en Quintana Roo, y así muchos más que salieron de ese instituto político por ser rechazados por una cúpula embelesada por la soberbia.

Mi pronóstico es que Edomex será para el PRI, esto no significa que la Presidencia también, Coahuila la perderá y Nayarit la coqueteará el PAN con sus aliados.

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