Opinión

Armando Garza, en pole position energético

A lo largo de los siguientes años habrá un termómetro de carne y hueso en México. Su nombre es Armando Garza y es el presidente de Grupo Alfa, la empresa mexicana mejor equipada dentro de todo el espectro industrial para determinar, a su paso, con su ritmo, y a su antojo, el grado de involucramiento verdadero que el sector privado tendrá en la nueva realidad energética del país.

En otras palabras: Alfa será el espejo que refleje la confianza relativa de los inversionistas ante las nacientes reglas del sector. ¿Por qué Alfa? Veamos.

Ninguna empresa extranjera del sector tiene, como sí lo tiene Alfa, conocimiento a nivel de calle de lo que significa hacer negocios en México. Alfa sabe dónde está la mano de obra; cuáles son los códigos nacionales para hacer negocios; qué tan profundas son las carencias de Pemex; de dónde puede obtener talento y equipo de trabajo; e incluso cómo funcionan los tribunales en caso de controversias. Alfa sabe quién es quién en el sector y eso le da una ventaja frente a los grandes conglomerados que vendrán a aprovechar oportunidades en energía.

Alfa ha dicho recientemente —en voz de su CFO Ramón Leal— que tiene la cartera lista con mil millones de dólares para invertir en extracción y producción de petróleo. Incluso ha revelado que ya tiene la estructura corporativa para replicar en México la operación exitosa que ha logrado materializar en Estados Unidos. Recuérdese que el año pasado logró tener habilitados allá más de 410 pozos y que su promedio de venta diaria fue de 6 mil 737 barriles al día. Su tasa de crecimiento anual supera el 37 por ciento.

Alfa opera en el sector energético en EU desde hace ocho años a través de Newpek, su joven subsidiaria que “ha ejecutado una estrategia de crecimiento y aprendizaje” desde su nacimiento. ¿Aprendió? Seguro que sí. Todo el mundo en el país empieza a ubicar a Armando Garza en la pole position para detonar inversiones en solitario y/o en alianza cuando las leyes secundarias del sector sean aprobadas. El tío está listo.

Newpek es una división aún pequeña dentro de Alfa (en 2013 facturó únicamente 133 millones de dólares), y Armando Garza es poco proclive a posicionarse como un personaje público (el contacto con los medios de comunicación no es de su total agrado). No obstante, no tiene escapatoria: en ambos temas tanto Alfa como él tendrán que dar un paso evolutivo importante a lo largo de este y los siguientes años. No queremos que inicie la nueva era energética de México con un campeón que omita explicar, paso a paso, el curso que seguirá su estrategia y sus metas de largo alcance. De opacidad ya tuvimos suficiente con Pemex en el pasado.