Opinión

Aristóteles

   
1
  

  

Aristóteles Núñez. (cuartoscuro)

Como parte de los cambios de gabinete, también renunciaron a sus cargos en Hacienda el subsecretario del ramo, Fernando Aportela, y el jefe del SAT, Aristóteles Núñez. Ambos muy cercanos a Luis Videgaray, imagino que como parte del proceso de sustitución del titular de la secretaría, debieron abrir espacio al nuevo equipo.

Me preocupa en particular el caso del SAT. Uno de los más grandes éxitos de la actual administración es el incremento en recaudación, resultado de la reforma fiscal de 2013, y especialmente de su aplicación por parte de Aristóteles Núñez. Como usted recuerda, México es uno de los países con menos gasto público en el mundo, en buena medida porque éramos el país que menos recaudaba. Sólo Venezuela, y en ocasiones Guatemala, recaudaron menos que México en tiempos recientes.

Habrá quien argumente que somos un país de pobres y por eso no se recauda, pero eso es mentira. Países con ingresos inferiores al nuestro, y con peor distribución del ingreso, han recaudado más desde hace décadas. Brasil es un buen ejemplo. La verdad es que somos maravillosos en evadir impuestos, como parte de esa característica cultural llamada corrupción. Ya sé que les molesta que la corrupción sea considerada un rasgo cultural, pero el mejor ejemplo de que así es lo vemos en la recaudación, precisamente.

El gran avance de la reforma fiscal no fue incrementar impuestos, sino dotar al SAT de amplias facultades, aprovechando tanto la reforma financiera como las modificaciones legales contra el lavado de dinero. Desde enero de 2014, el SAT sabe cuánto dinero tiene usted en sus cuentas bancarias, inversiones, tarjetas de crédito y demás. Y puede compararlo con los ingresos que usted declaró, y con los gastos que dice haber tenido, ambos fáciles de confrontar con los registros de las facturas electrónicas, tanto las que usted emite como las que le dan. Con base en eso, las discrepancias permitieron auditorías, revisiones, y cobros de multas y recargos. Y, sobre todo, que muchos que no pagaban empezaran a hacerlo, antes de que les cayera el SAT.

De hecho, es interesante notar cómo el consumo en México no se cae cuando la reforma fiscal entra en vigor, como hubiera sido lo normal, sino cuando se anuncia. Puesto que tenemos una concentración importante del ingreso y el gasto, cuando el 10 por ciento (o el 1.0 por ciento) más rico del país entendió que podían ser revisados con base en el manejo de sus tarjetas de crédito, empezó la moderación, y la declaración.

El efecto es realmente impresionante. La recaudación de ISR se incrementó 50 por ciento, pasando de poco menos de 900 mil millones a 1.3 billones de pesos anuales, y el IVA creció 30 por ciento, pasando de 570 a 734 mil millones de pesos anuales. Es decir, la recaudación ha crecido en 600 mil millones de pesos anuales. Sin eso, hoy el déficit sería del doble del actual, y estaríamos realmente en problemas.

La labor de Aristóteles Núñez en el SAT, me parece, ha sido excepcional. No sólo por este incremento en recaudación, que es clave para mantener la estabilidad, sino porque construyó expedientes serios acerca de la irresponsabilidad en las entidades federativas que pueden ser de la mayor importancia en los próximos días. A menos, claro, que haya miopía y se crea que sin enfrentar el dispendio y la corrupción se pueden ganar elecciones. Eso ya lo veremos.

Por mientras, agradecimiento a Aristóteles Núñez por su desempeño, y el deseo de que Osvaldo Santín, su sucesor, lo supere.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Va el resto
Limitar gobernadores
Última opción

>