Opinión

Aristóteles Núñez
y la ética médica

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Médicos

En las últimas consultas médicas a las que he acudido –con ningún tema de salud mayor– he tenido una misma y peculiar experiencia. Cuando solicito una factura, la secretaria del médico me indica que el precio de la consulta será diferente. En la última ocasión visité un oftalmólogo. Amablemente la señorita me dijo que la consulta costaba mil pesos; pero que si requería factura, serían mil doscientos.

Con frecuencia me pregunto cómo es posible que confiemos en los médicos si descaradamente exhiben su desprecio por el sistema impositivo, y si hacen explícito que tienen dos precios distintos dependiendo si el paciente requiere una factura o no. Pienso que, si ese descaro cínico exhiben a la hora de cobrar sus honorarios, qué no harán con los elementos de la transacción que no son transparentes para los pacientes, como los medicamentos que prescriben, los análisis clínicos que ordenan ejecutar, las cirugías que sugieren practicar y un sinfín de acciones que ellos, sólo ellos, deciden.

No es broma. Durante una etapa enfermé de la garganta con frecuencia. Cada dos meses el otorrinolaringólogo de un hospital reputado me prescribía un esteroide con cortisona. Un día me harté y fui al homeópata. Problema corregido. Pero me ha ocurrido lo mismo con algún dermatólogo, cuyo tratamiento me originó un daño menor, nuevamente por la cortisona. En una ocasión un gastroenterólogo insistía en operarme una supuesta hernia de hiato. Recuerdo que mientras me negaba a su cirugía el galeno iba torciendo el rostro… Se le iba el negocio. Meses después mis problemas gástricos se corrigieron con una dieta equilibrada.

¿Dónde está la ética médica? ¿Por qué la secretaria de Salud Mercedes Juan apenas la aborda y no la convierte en una prioridad del gobierno? El mérito más notorio para encauzarla lo tiene más bien el jefe del SAT, Aristóteles Núñez, que con su firmeza obligó a que los médicos reporten sus ingresos y paguen impuestos, empujándolos ahora a que nos den dos precios dependiendo de si requerimos factura. La ciudadanía ve cada vez con mayor recelo este comportamiento del gremio. Se están exhibiendo tal cual son.

El problema de una ética laxa en las prácticas médicas es mundial. En Argentina desde hace unos días se discute el proyecto de “Ley de Ética Médica” para la provincia de Mendoza, que “castiga la sobreprestación de estudios y prácticas innecesarias sobre los pacientes”.

Prácticamente en cualquier país importante se puede encontrar una discusión viva, una legislación que se debate, o foros sobre el tema. No en México.

Insisto: el único que hizo sentir incómodo a los médicos fue el jefe del SAT. Aristóteles, al fiscalizarlos, nos los está mostrando en su real dimensión.

Twitter: @SOYCarlosMota

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