Opinión

Argumentos irracionales sobre la industria del carbón

 
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Carbón

El Wall Street Journal publicó recientemente un notable editorial intitulado “The Carnage in Coal Country”, que acusó al Presidente Obama de destruir puestos de trabajo al poner en marcha terribles, horribles y nada buenas regulaciones al carbón: “Según la Asociación Nacional de Minería, en Estados Unidos se han perdido 40,000 puestos de trabajo relacionados con el carbón desde 2008”, señaló el editorial.

Esa es una cifra mayor a la del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, pero no importa. Quizás convenga poner ese número en perspectiva recordando que la economía estadounidense ha sumado 14 millones de puestos de trabajo del sector privado desde 2010. Quizás también convenga notar que el carbón ha estado cayendo desde hace mucho tiempo.

Pero lo que realmente me impactó del editorial fueron dos cosas. Primero, el comentario desdeñoso de The Journal de que “seguimos esperando todos esos nuevos puestos de trabajo verdes que el Sr. Obama ha estado prometiendo desde que llegó a Washington”. Bueno, vea el gráfico.

Sí, los números solares son de la Fundación Solar, un grupo privado, pero la cifra de The Journal sobre los puestos de trabajo mineros también viene de un grupo privado. Y aunque alguien tal vez quiera objetar puntos específicos de los datos, el auge de la energía renovable en Estados Unidos es muy real, como el aumento en el número de empleos en ocupaciones como instalaciones de paneles solares. No puedo imaginar un solo cálculo donde el número de puestos de trabajo verdes creados no exceda la pérdida de puestos en la minería de carbón, una industria que ya era una sombra de lo que solía ser antes que el Sr. Obama tomara el mando.

El otro aspecto impactante con respecto al editorial es que da por hecha la noción de que cualquier regulación es mala, incluyendo las regulaciones al mercurio y a la ceniza de carbón (que a su vez también está cargada de mercurio y otros metales pesados, como el plomo).

Veamos: el mercurio es una neurotoxina que puede deteriorar la inteligencia, y otros metales pesados pueden causar cáncer y envenenar a la gente en una variedad de formas. ¿En qué universo moral o incluso económico es obviamente equivocado limitar las emisiones de neurotoxinas?

Sé que este artículo no tuvo la intención de ser algún tipo de argumento racional; que simplemente fue una columna anti Obama de dos minutos de odio. Pero este tipo de cosas siguen siendo increíbles de ver en un periódico que a veces pretende estar por encima del comentarista conservador Erick Erickson.

CONSERVADORES DE HUESO COLORADO

Ay Dios. Esto dijo Marco Rubio en una entrevista reciente para “Face the Nation”, de la CBC: “Tengo el derecho de proteger a mi familia si alguien llegara a perseguirnos. De hecho, si ISIS nos visitara a nosotros o a nuestras comunidades en cualquier momento, la última línea de defensa entre ISIS y mi familia es la capacidad que tengo de proteger a mi familia de ellos o de un criminal o de cualquier otra persona que busque hacernos daño. Millones de estadounidenses se sienten así”.

Cuando era profesor asistente en Yale, uno de los estudiantes de posgrado fue asaltado; New Haven era un lugar duro en ese entonces.

Otro estudiante empezó a presumir que se habría enfrentado a los asaltantes y con justa razón se burlaron de él: “Y los habrías estrangulado con tus lentes”.

Se supone que los adultos deben comprender que no son personajes de una película de Bruce Willis. Pero los candidatos presidenciales republicanos no solo tienen dichas fantasías, sino que se sienten activamente orgullosas de ellas.

Increíble.

Twitter:@NYTimeskrugman

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