Opinión

Argumento plastilina

 
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Pemex

Después de que en Junio de 2014 la calificadora internacional de riesgos Moody´s Investor se adelantara a sus competidores en mejorar la calificación de la deuda de Pemex, la semana pasada tuvo que enmendar dicha actuación, no sólo bajándola para llevarla a su nivel inicial, sino también alertando sobre una posible reducción adicional al ponerla en perspectiva negativa.

Los argumentos que utilizó la calificadora para justificar su actuación son serios.

En primer lugar, señaló que los indicadores crediticios de Pemex se han deteriorado. Pero no sólo eso, sino que considera que se deteriorarán aún más en los próximos meses debido a que persistirá la caída en el precio y en la producción de petróleo, a que los impuestos seguirán siendo altos para Pemex y al agresivo endeudamiento que ha registrado la Compañía en los últimos años, mismo que no se ha reflejado en aumentos en la producción ni en mayor eficiencia operativa.

¿Cómo puede una compañía endeudarse fuertemente en los últimos tres años y no lograr incrementos sostenidos en la producción y eficiencias operativas?. La única explicación es que está utilizando el dinero para cualquier otra cosa y menos para invertir en la empresa. Moody´s da la respuesta precisa: dijo “Pemex ha incrementado su deuda para financiar grandes egresos para impuestos”, entre otros. Vale decir, en pocas palabras, que el gobierno federal se está endeudando a través de Pemex.

En segundo lugar, Moody´s señala que desde que se inició la caída en el precio del petróleo “los gastos operativos de la empresa se han sostenido provocando un efecto negativo en los indicadores crediticios”.

Así, mientras el resto de empresas petroleras en el mundo está reduciendo en mayor o en menor medida sus costos de operación, Pemex no lo ha hecho aún. No obstante, la pregunta relevante es si lo hará en un futuro próximo.

Los acuerdos de la reciente negociación entre Pemex y el sindicato no dejaron entrever reducción alguna de dichos gastos, por lo que es de esperar que se sigan deteriorando los principales indicadores financieros y operativos de la empresa.

En tercer lugar, al señalar la calificadora que “ los supuestos de Moody´s reflejan la opinión que, a pesar de los recientes cambios derivados de la reforma energética, Pemex continuará cercanamente ligada al gobierno de México que continuará proveyendo un apoyo muy alto debido a su condición de compañía propiedad del estado y su importancia para el presupuesto gubernamental, el sector energético y las exportaciones del país”, entró en una aparente inconsistencia. Si Pemex tiene el aval gubernamental, ¿por qué bajarle la calificación?. La única forma de salvar dicha inconsistencia es con el supuesto de que la calificadora prevé bajar también la calificación del país. Al respecto, baste recordar que en junio de 2014, Moody´s usó este mismo argumento para justificar el alza de la calificación de Pemex, después de haberlo hecho previamente con la calificación del país.

Finalmente, las respuestas que dieron el gobierno y la empresa a la baja de la calificación de Pemex preocupan aún más. El secretario de Hacienda dijo que el gobierno no podrá dar ningún apoyo económico a Pemex para solventar su situación financiera afectada por la caída en los precios del petróleo, mientras que el Tesorero de la empresa señaló que Pemex contempla emitir más deuda antes del cierre del año.

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