Opinión

Argentina, Turquía, ... ¿Quién sigue?

Una vez más los mercados han sufrido una gran agitación en las últimas dos semanas, particularmente los mercados accionarios en general y las divisas en países emergentes. En esta columna intentaré dar respuesta a dos preguntas: (1) ¿Qué está propiciando este movimiento extremo?; y (2) ¿Por qué este tsunami financiero está más focalizado en las divisas, y existe una discriminación entre ellas?

1. ¿Qué está propiciando este movimiento extremo? Si observamos que los movimientos en los mercados se exacerbaron cuando las cosas se comenzaron a descomponer en Argentina podríamos pensar que esta puede ser la causa del problema. Una especie de “efecto Tango”, pero reloaded. En mi opinión, Argentina no es el causante del problema, sino una de las consecuencias del retiro de estímulo monetario del Fed (o tapering). Si nos remontamos a la crisis de 2008-2009, recordemos que el Fed redujo significativamente la tasa de fondos federales a niveles cercanos a cero por ciento. Una vez que prácticamente no pudo continuar disminuyendo la tasa de referencia y que la crisis no cedía, el Fed se volcó a llevar a cabo una expansión monetaria o estímulo cuantitativo (QE o quantitative easing).

El QE consiste en comprar activos financieros a los bancos comerciales -principalmente bonos gubernamentales-, y darles a cambio dinero “líquido”. Hasta un poco antes que el Fed hablara de reducir el QE, este estímulo causó que las tasas de interés de largo plazo -en las que la política monetaria normalmente tiene poca influencia, con respecto a las de corto plazo-, disminuyeran. Si bien este programa tenía como objetivo disminuir el costo de oportunidad de proyectos de inversión -y creación de empleos-, al aumentar la disponibilidad de circulante en los bancos, también ayudó a los bancos a capitalizarse. Asimismo,el QE también generó que una buena parte de la liquidez fluyera a mercados con rendimientos más atractivos, particularmente en los países emergentes.

Ahora que el Fed decidió recortar las compras mensuales de estos activos a partir del 1 de enero de este año, implica que habrá menos liquidez que pueda fluir a emergentes. Ante esto, los participantes de los mercados reaccionan adelantándose y se encuentran rebalanceando sus portafolios de inversión, reduciendo sus posiciones en emergentes y aumentando en desarrollados.

2. ¿Por qué este tsunami financiero está más focalizado en las divisas, y existe una discriminación entre ellas? Existen varios tipos de fondos de inversión global, en particular hay dos que son muy relevantes para este tipo de movimientos de capital: los fondos de cobertura o hedge funds -que tienen pocos activos, pero que se apalancan para armar posiciones más grandes y son muy dinámicos-, y los fondos de “dinero real” o real money -que tienen una gran cantidad de activos en custodia, como fondos de pensiones y se caracterizan por llevar a cabo inversiones de más largo plazo.

La diferencia es importante debido a que el vehículo principal con el que invierten los hedge funds es el mercado cambiario y derivados de corto plazo
, mientras que los fondos real money invierten en bonos del gobierno federal, así como otros instrumentos de mayor plazo. En este sentido, he observado que han sido los hedge funds los que han estado rebalanceando sus portafolios de emergentes a avanzados. Esto, en mi opinión, explica por qué hemos visto una depreciación tan fuerte en las divisas emergentes y por qué no hemos observado un incremento tan significativo en los rendimientos de los bonos de mayor plazo, sobre todo en el caso de México.

En este contexto, por ejemplo, la deuda pública externa como porcentaje del PIB en México es de 10.2 por ciento, mientras que en en países como Brasil o en India, este cociente es superior a 20 por ciento y es cercano a 40 por ciento en Sudáfrica y Turquía. Estas diferencias hacen que México se vea superior relativamente a los demás países emergentes, cuyas cuentas externas los hacen ver débiles, sobre todo ante fuertes salidas de capital. Si a esto le agregamos que México está llevando a cabo reformas estructurales, que otros no, nuestro país se sitúa en mucho mejores términos que los demás para afrontar estos flujos de capital.