Opinión

Áreas de oportunidad de la política pública para Pymes

Muchas son las áreas de oportunidad que tiene frente a sí la política pública hacia las Pymes. Los detractores de ella sostienen que sus partidas son recursos “tirados a la calle” ya que no ofrecen resultados claros y beneficios concretos al país.

Pensar en positivo ofrece el reconocimiento de muchos aspectos que deben y pueden mejorar pero no ponen en mesa aparte lo que hasta la fecha se ha logrado. No hay peor política que la que no se tiene.
Entre 2004 y 2013 se ejercieron en el Fondo Pyme o Fondo Nacional Emprendedor poco más de 57 mil millones de pesos. En la actual administración se han destinado 26 mil 390 millones de pesos. Entre 2004 y 2013 se habrían apoyado a un millón 500 mil empresas y soportado de alguna manera a casi 5.5 millones de empleos.
Pero el riesgo de un recorte asoma a la puerta de todas las dependencias públicas.

Esto obliga a ser más eficientes y productivos en el ejercicio de la política pública y aprovechar las oportunidades para obtener mejores resultados del recurso que se invierte.

Sin duda entre estas posibilidades está el propiciar una mejor comunicación de lo que la administración federal procura, alinear las mecánicas de definición de proyectos a apoyar en estados y municipios y evitar que el Fondo Nacional Emprendedor sea presa de rapiña entre “asesores” no profesionales e incluso entre organizaciones empresariales que pueden fungir como organismo intermedio.

Imagine un proyecto que tiene como propósito impulsar la cultura emprendedora con el concurso del Inadem, de un organismo público estatal y aportaciones de particulares.

La aportación del gobierno federal, digamos, se ejerce en el mes uno, siendo éste cerca de 40 por ciento del total comprometido; el estado en cuestión contribuye con poco más de 50 por ciento y hay participaciones privadas por lo restante.

El proyecto arranca con el conocimiento de que se ha autorizado pero luego se suspende durante casi seis meses en espera del primer tramo del recurso. Lo que invirtió el Inadem, habiéndose entregado a tiempo, llega casi medio año después al proyecto.

¿Por? Sabe.

A la llegada de la primera partida se retoman los trabajos pero se atraviesa el verano y la convocatoria a jóvenes se complica. Luego llega el informe del gobernador y se suspenden de nuevo los trabajos. Con marchas forzadas se cumple con el compromiso pero el recurso más importante del proyecto se condiciona al cierre del proyecto.

Entre la dispersión del primer recurso y el posible pago del restante pudieran existir entre 15 y 16 meses. Un proyecto inicia en un año fiscal y se concluye con el pago último, dos años fiscales posteriores.
Claro que las reglas de operación del Fondo Nacional Emprendedor señalan que no pueden reasignarse recursos a entes, públicos o privados, que no tengan finiquitados compromisos anteriores, por lo que teóricamente un estado completo se vería incapacitado a ejercer apoyos a Pymes y emprendedores si sus compromisos previos no han sido satisfactoriamente cerrados ante el Inadem con anticipación.

Ante esto, una de las prácticas que se antojan recomendables es que los estados anticipen a la emisión de las convocatorias del Inadem cuáles serán sus áreas a atender y qué proyectos son específicamente en los que centrarán sus compromisos ante la autoridad federal.

Desde luego entregar las partidas en su tiempo hace imposible que el sospechosismo considere que el dinero público federal o estatal ha sido mal usado. Casos de excepción, pero no por eso son áreas de oportunidad que no deban atenderse.

Twitter: @ETORREBLANCAJ