Opinión

Apostillas al 'Día D'

  
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¿Ya revivió Trump?

1. El secretario de Hacienda expresó hace unos días que “México está preparado para una eventual victoria de Trump”. La verdad es que ningún país del mundo está listo para tal cosa. El dicho de Meade es un wishful thinking, nada más.

2. En Europa, la victoria de Trump repercutiría en un fortalecimiento de las organizaciones ultranacionalistas, xenófobas y racistas, que impulsarían el proteccionismo y los movimientos separatistas de la Unión Europea.

3. No sólo eso. Al poner en cuestión a la OTAN y los compromisos internacionales dejaría a los países europeos expuestos a las presiones de Rusia. Esto sería particularmente riesgoso para los estados que formaron parte de la Unión Soviética o pertenecieron al bloque socialista.

4. Respecto de Japón y Corea del Sur, las tesis de Trump son igualmente irresponsables. Ha propuesto que puedan tener acceso a bombas atómicas, a fin de protegerse a sí mismos. Lo que equivaldría a promover una estrategia de proliferación nuclear.

5. En un rango similar se ubica su idea del uso limitado de bombas atómicas, como una estrategia militar válida. Tesis que alarma por sí sola, pero se vuelve espeluznante cuando se piensa en la personalidad volátil y arrebatada del candidato republicano.

6. En México, la victoria de Trump repercutiría inmediatamente en el tipo de cambio y cimbraría el TLC. Los flujos de inversión se detendrían y los movimientos de capital financiero agravarían la volatilidad ya existente. Entraríamos en una fase extrema de incertidumbre.

7. Sobra señalar que en Estados Unidos la presión y las agresiones contra los migrantes mexicanos se extremarían. Trump ha despertado y encarna los peores demonios de los estadounidenses. Su victoria no podría ser leída como un logro personal, sino como un movimiento colectivo de largo aliento.

8. De ahí que haya que tomar completamente en serio su proyecto de deportar a millones de migrantes. Se trata no sólo de un compromiso de campaña, sino de una estrategia orientada a limitar o anular la influencia y la presencia de la población latina en todo el territorio.

9. Dicho de otro modo, el objetivo es hacer retroceder el reloj de la historia. El propio candidato lo expresó con toda claridad cuando afirmó que él representa la última oportunidad del pueblo estadounidense de elegir a un presidente republicano, léase: blanco, protestante y conservador.

10. Si se analiza bien la cruzada contra los migrantes mexicanos y se correlaciona con su admiración por Putin –y su giro en política exterior– se puede afirmar que son polos complementarios. Se trata de una inversión de términos: Rusia y Putin pasan de enemigos históricos a interlocutores, y México de país vecino y aliado a peligro para la identidad estadounidense y la soberanía nacional. La construcción del muro y el aseguramiento de la frontera es la conclusión lógica.

11. Quienes apuntan que Trump ha sido uno en campaña y será otro en la Casa Blanca se equivocan rotundamente. Ese pronóstico ya falló cuando se afirmó que concluidas las primarias se desplazaría hacia el centro para conquistar a los electores independientes. Simple y llanamente no fue así.

12. Pero además, está el hecho de la edad y el temple. Nadie cambia a los setenta años y mucho menos un personaje, como él, que habría alcanzado la presidencia de los Estados Unidos rompiendo todos los moldes y coordenadas. Para empezar, su apuesta central fue constituir un bloque electoral blanco reaccionario, y enfrentarse abiertamente a las minorías. ¿Qué razón tendría para abandonar súbitamente esos principios y objetivos? La respuesta es simple: ninguna.

13. Finalmente, está el hecho de que se impuso como candidato contra la voluntad de la dirección del Partido Republicano. Y es un hecho que si hoy gana la presidencia, habrá obtenido la victoria con la clara oposición de muchos republicanos o, cuando menos, como en el caso de Paul Ryan, con la negativa a participar en su campaña. Suponer que una vez en la presidencia olvidará esos agravios y se sentará a dialogar y contemporizar con sus oponentes es una ingenuidad mayor.

14. Así que no. No hay ningún país en el mundo, con la excepción de Rusia, que esté listo para la eventual victoria de Donald Trump. Y México mucho menos, dada nuestra vecindad y dependencia.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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