Opinión

Apocalipsis Guerrero

 
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Ángel Aguirre Rivero

Recordar los gobernadores que ha tenido Guerrero en el pasado reciente es invocar a los culpables del estado de degradación que se vive hoy en esa entidad: Rubén Figueroa, René Juárez, Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre traen recuerdos de corrupción, inseguridad e impunidad.

Según datos oficiales, 68 por ciento de la población de Guerrero vive en pobreza por ingresos; y en la mitad de sus municipios más de 80 por ciento de los ciudadanos son pobres. Guerrero ocupa el primer lugar del índice de homicidios dolosos; cuenta con la tasa más alta de impunidad. El 78% de los guerrerenses no cuenta con seguridad social; ocupa el tercer lugar en México de mortalidad materna y es el primer lugar en el índice de violencia contra la mujer. Por si esto no fuera grave, ocupa los últimos lugares a nivel nacional en desempeño académico; las escuelas de Guerrero son de las peores de México.

En días pasados recorrí los 260 kilómetros de carretera que van de Acapulco a Troncones. El viaje es apocalíptico, es un testimonio de imágenes y realidades brutalmente dolorosas que estas cifras, como todos los números, no transmiten.

Los 'datos duros' no dejan sentir la gravedad y el estado de lo que se sufre en Guerrero. La carretera son 520 kilómetros de un río caudaloso de basura permanente, en el que también hay centenas y centenas de autos desmantelados; se recorren innumerables basureros a cielo abierto incendiados, y el camino hiede a humo y cenizas de basura y plásticos.

Los habitantes de los distintos poblados se ven acabados, frustrados, resignados a sobrevivir en estas condiciones, en un estado que les falló prácticamente en todo. Una entidad abandonada por la federación, que ha sido asaltada por la corrupción de sus políticos y por los negocios de asociaciones criminales. Los 'datos duros' no dejan sentir la gravedad y el estado de lo que se sufre en Guerrero.

Los habitantes de los distintos poblados se ven acabados, frustrados, resignados a sobrevivir en estas condiciones, en un estado que les falló prácticamente en todo. Una entidad abandonada por la federación, que ha sido asaltada por la corrupción de sus políticos y por los negocios de asociaciones criminales. No es la pobreza del subdesarrollo de los 60, es la pobreza de cuando nada funciona. Así está Guerrero.

Y sin embargo, la sociedad civil sigue impulsando formas innovadoras para solucionar esos problemas y salir adelante. El esfuerzo de Guerrero es primero buscar crear espacios para 'cambiar las reglas para reducir la desigualdad'.

¿Cómo podríamos ayudar a que esto suceda? ¿A quién le importa?

Twitter: @julio_madrazo

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