Opinión

Aplausos por
la transparencia
que habrá en energía

De todo el paquete de iniciativas de leyes en energía, lo que debería generar los mayores aplausos de parte de la ciudadanía al Ejecutivo federal es lo que se establece en materia de transparencia. Es un avance mayúsculo lo que el presidente Enrique Peña está proponiendo en la materia, más aún si lo evaluamos a la luz de la historia oscura que tuvo la operación de Pemex durante tantas décadas y del uso de los recursos que en exceso tuvo esa paraestatal en varias épocas de su vida.

Nótese lo que el Ejecutivo propone: transmitir por Internet todos los procesos de licitación pública de los contratos. Más transparencia no se puede pedir. Si un ciudadano que se dedique a la medicina, a la veterinaria o al cine, por ejemplo, tiene inquietud por comprender cómo gana un contrato en el futuro una empresa global como British Petroleum o Sinopec, podrá. Le será gratis mirar el proceso licitatorio. Claro que tendrá que tener paciencia. A mí me daría flojera; pero el mecanismo existirá.

Para fortalecer la transparencia de la nueva industria energética mexicana el gobierno está disponiendo que diferentes instituciones vigilen la asignación de los contratos. Pemex y la Comisión Federal de Electricidad tendrán autonomía de gestión y ya no tendrán que solicitar permiso al gobierno ni a la Secretaría de Hacienda para conducir su presupuesto. Pero eso no significa que actuarán al margen de la ley o que se convertirán en cotos de poder paralelos del sector. No. Serán vigiladas por varias instancias y deberán rendirse cuentas sobre el origen y el destino de los recursos de los contratos asignados.

Algunas casas de análisis y bancos atribuyen a la instrumentación de la reforma energética una contribución potencial al Producto Interno Bruto de entre 0.5 y 1.5 por ciento anual. La variabilidad es notoria, pero en cualquier caso el impacto es positivo. Cientos de miles de empleos serán creados (el gobierno habla de 500 mil en el sexenio, sólo por esta reforma).

El gobierno ha enfatizado también que todos los contratos que se asignen bajo las nuevas reglas serán públicos, y esto deberá estar estipulado en el clausulado.

Es muy obtuso o muy malintencionado quien no quiera ver lo altamente positivo que resultan las leyes propuestas en energía anteayer. Si uno hace memoria reciente, hace sólo un par de años no estábamos en condiciones de hablar de una reforma energética que pusiera al país a competir bajo estándares internacionales en el sector. Ahora no sólo lo estaremos, sino que tendremos mecanismos para que el renacimiento de la industria ocurra tal cual lo ha solicitado la gente: con transparencia. Falta, por supuesto, la venia del Congreso al respecto.

Twitter: @SOYCarlosMota