Opinión

Apatzingán: ¿y la CNDH, apá?

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Luis Raúl González. (Tomada de Twitter)

El 9 de enero, luego de los sangrientos sucesos ocurridos la mañana del día de Reyes en Apatzingán, aquí publicamos que urgía una investigación que dejara en claro qué fue lo que pudo haber salido tan mal como para que murieran una decena de personas en dos operativos. Han pasado 3 meses y medio, y salvo notables ejercicios de periodismo las autoridades han fallado en su responsabilidad.

El reportaje de Laura Castellanos sobre lo ocurrido en Apatzingán, que patrocinado por Aristegui Noticias fue publicado este fin de semana, es una pieza más de un rompecabezas donde la versión oficial (que sostuvo que las víctimas habían muerto a manos de sus compañeros) no tiene ya cabida alguna.

Sin restar mérito al trabajo de Castellanos, antes que ella Benito Jiménez en Reforma, y Punto de Partida de Denise Maerker (http://bit.ly/1D8aY6o), habían reportado información que dejaba en claro lo endeble de la versión oficial, y lo mucho que nos falta para conocer la verdad sobre la doble refriega vivida en Apatzingán, donde el Ejército y la Policía Federal desalojaron durante la madrugada a quienes tenían la presidencia municipal, y se enfrentaron horas después (particularmente la PF) con autodefensas/Viagras.

Todo lo anterior evidencia que parte de la prensa, como ocurrió en Tlatlaya y ha seguido ocurriendo con el tema de Ayotzinapa, sí ha hecho la tarea de buscar el conocimiento sobre lo sucedido en esos terribles casos. Las autoridades, en cambio, son el reverso de esa moneda. En tres meses y medio nada de valía informó el gobierno federal sobre lo acontecido la noche de Reyes en la cabecera de la Tierra Caliente michoacana.

La cerrazón del gobierno en este tema se rompió el sábado, cuando en algo que sólo puede ser calificado como burda maniobra para tratar de minimizar costos ante la inminencia de la publicación del reportaje de Castellanos, la Policía Federal informó que había recibido un video “anónimo” sobre lo sucedido aquel día en Apatzingán y que revisarían la actuación de sus elementos.

Cuestionable como es, este desdén del gobierno de Enrique Peña Nieto en el tema Apatzingán resulta, sin embargo, consistente con el historial del sexenio en asuntos relativos a derechos humanos.

En cambio, es incomprensible que la Comisión Nacional de Derechos Humanos adolezca de la misma actitud que la administración Peña. El ombudsman Luis Raúl González Pérez nada ha reportado sobre Apatzingán, a pesar de que el 14 de enero anunció que había “solicitado informes a las autoridades federales y locales señaladas como probables responsables de los hechos y continuará con su investigación”. La CNDH abrió el expediente 0010/2015.

Este lunes, y luego del reportaje de Laura Castellanos, y del extraño boletín del sábado de la PF, el ombudsman González Pérez desaprovechó una ceremonia con el secretario Osorio Chong para plantear algo al respecto. O no tiene nada qué decir, o no quiere decirlo, o qué tipo de ombudsman tenemos.

Lo peor viene al leer a David Vicenteño, de Excélsior, que en su nota sobre este evento llevado a cabo ayer consigna lo siguiente en torno al tema de Apatzingán: “Osorio Chong indicó que, por un comentario del presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, la dependencia a su cargo sabe que existe una queja abierta por esos hechos”.

Tal cual. Imaginen la envergadura de la investigación de la CNDH, tan preocupante debe ser que Miguel Ángel Osorio Chong sabe de ella por un “comentario”.

¿Qué tipo de ombudsman tenemos en Luis Raúl González Pérez? Ya es hora de que lo sepamos.

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