Opinión

Aparecen los invisibles

 
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CUÉ

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio Gil se enteró de la noticia en el radio y en los portales de sus periódicos virtuales: el gobierno de Oaxaca, apoyado por la Federación, anunció la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO, por sus transas siglas en español) y la creación de uno nuevo para garantizar y fortalecer la educación pública y los avances de la reforma. Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: aquí tenemos un gran caso de procrastinación nacional (a Gilga le urgía usar la palabra). Gil no quisiera aguar la fiesta de la autoridad, pero su corazón simple pregunta al viento: ¿qué sentido tuvo posponer esta decisión, exhibir la debilidad, la confusión, la negociación loca con la Coordinadora? Ningún sentido, sólo el sinsentido. Las autoridades han llegado a la misma conclusión a la que habrían llegado al tercer día de la rebelión de los maestros de la CNTE. Los rollos del mar muerto guardarán otro misterio: en una civilización muy antigua había una tribu de rufianes que hacía y deshacía y nadie los ponía en orden y en fon.

A Gamés le gustaría estar de plácemes, pero ni a melón le supo la noticia. Como diría el clásico: después de tanto soportar la pena de sentir tu olvido y etcétera. Celebrar esta decisión sería como llegar el lunes al estadio y aplaudir el gol que debió meter su equipo el domingo. En el amplísimo estudio se oyó un lamento: Ay, mis hijoos procrastinadores.

Aparecidos
Gil había tenido una tarde musical inolvidable: no estaban muertos, andaban de parranda. No es poca cosa observar el espectáculo sobrenatural que consiste en ver cómo se materializan dos fantasmas. De golpe y porrazo, Gabino Cué apareció ante las cámaras de televisión. ¿Y quién es él, a qué dedica el tiempo libre? El tiempo libre lo dedicaba a negociar con la CNTE. Ahí, detrás del atril, Cué dio la noticia: “Informo al pueblo de Oaxaca que con fundamento y atribuciones que me confiere la Constitución y de las leyes que de ella emanan”… Cué pudo decir: auspiciado por “el imperio de la ley”, que no me dio la gana hacer cumplir en Oaxaca durante mucho tiempo, le he dado un hachazo al IEEPO. Un aplauso para Cué, solamente un aplauso, que conste en actas.

Pero lo que asombró a Gilga por encima de todas las cosas, más que la noticia de la desaparición del IEEPO fue la aparición de un invisible: el extraño secretario de Educación Pública. Pero quién es ese gordito de cara agradable que habla con énfasis de un mariscal en el campo de batalla: “El gobierno de la República y la SEP lo apoyan en el anuncio que acaba usted de hacer y lo saluda como un proceso que desde la rectoría del Estado fortalece la reforma educativa”. Y debió añadir el gordito: una rectoría del Estado que nunca quise ejercer. Como dirían las clásicas (Gil ha recibido la queja de que nomás los clásicos, que dónde están las clásicas): no controles mi forma de vestir porque es totaaal. En fon. Por cierto, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, dijo que ella descubrió al nuevo pero viejo director del IEEPO y que bla, bla, bla. Terminemos este párrafo del Gil musical: Cuando te hablen de amor y de ilusiones / y te ofrezcan el sol y el cielo entero / si te acuerdas de mí no me menciones / por que vas a sentir amor del bueno. Un trascendido afirma que en la conferencia de prensa se oyó una voz que decía: ay dolor, ya me volviste a dar.

Al ataque
Esperen a Gil, no se muevan de su asiento, va al baño a quitarse el feo atuendo del roñoso y el aguafiestas. Listo: Gamés celebra la decisión del gobierno de desarmar a la Sección 22. Tan importante como desarmar la pirámide corrupta será contener las protestas de la CNTE (ah, qué bien siente Gil cuando escribe algunas palabras de columnista de fuste y fusta).

La máxima de Jonathan Swift espetó dentro del ático: “Visión es el arte de ver las cosas invisibles”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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