Opinión

¿Anular elecciones?
'No pasa nada'

 
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Ceteg. (Rosario García Orozco)

Una mujer visita la exposición Achados da Guanabara, o Encontradas en Guanabara en el centro comercial de Leblon, Río de Janeiro, 24 de marzo de 2015. Los residuos sucios, repescado en la pintoresca Bahía de Guanabara de la ciudad, en realidad no son para la venta en el centro comercial de lujo en Río de Janeiro donde se muestran. La exposición Achados da Guanabara, o Encontradas en Guanabara busca personalizar la contaminación y obligar a la gente a asumir la responsabilidad de los residuos que lanzan al agua. Un barco y buzos recolectaron los desperdicios del agua.

Las posibilidades de que este junio se anulen elecciones en varias partes del país es más que posible. Yo diría que casi inevitable.

Esta semana la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca acordó realizar un boicot a los comicios e inició su plantón en las sedes del consejo local del Instituto Nacional Electoral y las juntas distritales, y amenazó con no permitir la instalación de casillas en las 13 mil 500 escuelas que estos maestros controlan.

En forma similar la CETEG, Movimiento Popular de Guerrero (MPG) y familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos llevan semanas amenazando con que no permitirán elecciones en las cabeceras municipales de Tlapa y de Chilpancingo, mediante la intimidación de funcionarios del INE; que impedirán la capacitación de los ciudadanos que fungirán como funcionarios de las mesas de casilla o simplemente impedirán la instalación de casillas en el día de los comicios. También hay preocupación similar para regiones en Michoacán y Chiapas.

Anular elecciones es relativamente fácil. Sólo basta con que no se instale el 20 por ciento o más de las casillas de una demarcación (distrito, municipio o entidad) o que el INE declare la incapacidad de capacitar en tiempo y forma a funcionarios y voluntarios de casillas.

También hay que considerar la incapacidad o necesidad que tendrán muchos candidatos de gastar indebidamente o usar fondos mal habidos durante el proceso electoral. Corrupción, chapuza, compra de votos, son una realidad en todas las elecciones. La pregunta es quién será el chivo expiatorio y si las autoridades electorales ahora sí tendrán el estómago para anular una elección. Sólo se requiere que el candidato sobrepase el 5.0 por ciento del monto establecido y que la diferencia (de votos entre el primero y segundo lugar en la elección), sea menor a ese 5.0 por ciento.

Por lo tanto, ante la gran capacidad de los que buscan anular las elecciones y la incapacidad del gobierno federal y de los estados de encontrar una solución política, o jurídica ante el encono de protestas y violencia, además la posibilidad de que los candidatos sobrepasen los límites de gastos de campaña, seguramente se tendrán que anular las elecciones en algunas partes del país.

Ello, sin mencionar la posibilidad de que el crimen organizado u otros grupos armados sientan la necesidad de participar activamente en este proceso electoral aportando dinero, violencia, amenazas y muerte.

Ante esta realidad, de que no puedan llevarse a cabo o se anulen elecciones en algunas partes del país, el gobierno federal y las autoridades electorales tienen que prepararse y repetir hacia adentro y hacia afuera que´no pasa nada´.

Con esto no quiero decir que será un golpe a la transición democrática en el país y que seguramente será al gobierno federal al que acusarán de incapaz o de blandengue, a pesar de que los verdaderos responsables de que se anulen las elecciones serían la CETEG, la CNTE, el crimen organizado, los anarquistas, grupos armados o candidatos corruptos.

Además, ceder ante las demandas de los violentos o de los corruptos para asegurar que se lleven a cabo las elecciones en todo el país, podría ser un costo demasiado alto para la democracia mexicana. Y el precedente sería terrible para todas las elecciones venideras porque las autoridades electorales, el gobierno federal y los estados serían rehenes ante las necesidades.

¿Estará dispuesto el gobierno a sacrificar su reforma en el sector educativo o en el energético? ¿Cuántos candidatos del PRI pondrán sobre la mesa de negociación? ¿Cuántos electores, policías federales, soldados o marinos estarán dispuestos a arriesgar? ¿O cuántos de los que protestan podrían morir en un enfrentamiento con las autoridades?

Por eso insisto: ante las consecuencias de que se lleven a cabo elecciones en áreas del país donde no hay la mínima seguridad para todos los involucrados, el que se anulen, pospongan o cancelen éstas no es una mala opción, siempre y cuando todos tengamos claro de por qué. La ley es clara respecto a lo que debe suceder en estos casos. Simple y llanamente, respetando la Constitución y la ley electoral, se agendarán las elecciones para otro momento.

´No pasa nada´.

Twitter: @Amsalazar

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