Opinión

Antisemitismo y antiisraelismo en los campus universitarios

 
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El antisemitismo en el mundo frecuentemente disfrazado de antiisraelismo, ha crecido en forma alarmante en por lo menos el último lustro, especialmente en Europa, que ha alentado la salida de judíos de varias comunidades del Continente a EUA, Israel y otros países. En Hungría, una nación tradicionalmente antisemita, donde al inicio de la Segunda Guerra Mundial residían 850 mil judíos, más de la mitad fueron enviados a los campos de concentración de los nazis, se registran en el presente constantes manifestaciones antijudías alentadas “por la prensa y por la política y no por experiencias personales”. Ciertamente, en el boletín de Radio Jai del 20 de abril del 2016, se consigna que el antisemitismo está ampliamente difundido entre los simpatizantes del partido de extrema derecha Jobbik, que apareció en la vida política de Hungría después del 2006. De acuerdo a Radio Jai, el actual gobierno conservador de Vicktor Orban, ha sido acusado de aprovecharse del discurso antisemita para ganar apoyo de la extrema derecha.

En este contexto, el Instituto Medican realizó una encuesta en Hungría en noviembre del año pasado que cubrió un universo de 1,200 personas, que constató el ascendente sentimiento antisemita en ese país: el 23.0% de los entrevistados se declaró antisemita de forma abierta y 12.0% de manera moderada

En el entorno de las manifestaciones antisemitas y antiisraelies sorprenden las que se registran en las escuelas preparatorias y en los campus universitarios y, que trascienden a las expresiones verbales, ya que incluyen intimidaciones, acoso e incluso, agresiones físicas a los estudiantes judíos. Se supone que dado el elevado nivel intelectual existente en estos recintos, no debería haber prejuicios racistas, se considera que el fenómeno antisemita y antiisraelí ha cobrado fuerza por el activismo propalestino.

En un gran número de las agresiones contra los estudiantes judíos, quienes las realizan son individuos no ligados al medio académico, sino provocadores profesionales que son reclutados para manifestarse en los campus con temas antijudíos y contra Israel; frecuentemente piden la destrucción de Israel, portan pancartas propalestinas y proyihad; pintan en las instalaciones escolares suásticas y lemas antijudíos y antiisraelies. En este ámbito, han aumentado notoriamente las presiones y amenazas contra los judíos por parte de los promotores del BDS (boicot, desinversión y sanciones) al Estado de Israel.

Es desilusionante que las autoridades educativas de EUA permitan expresiones y actos de violencia antijudíos y antiisraelies y no se tomen medidas disciplinarias para quienes los realizan. Al amparo del Título VI de la Ley de Derechos Civiles tienen la facultad “para remediar un entorno antisemita en los campus”.

En este marco, el Brandeis Louis Centre para los Derechos Humanos, institución independiente sin fines de lucro, fundada en el 2012 en Washington, D.C. para promover los derechos de las personas judías de la discriminación, el acoso y ambientes hostiles, realizó una encuesta en línea en 55 campus de EUA en el año lectivo 2015 entre 1,157 estudiantes judíos que reveló que más de la mitad declaró haber tenido una experiencia antisemita o ser testigo de una.

Por otra parte, en febrero del 2016, la Zionist Organization of America (ZOA), solicitó a la City University of New York (Cuny), conformada por 11 universidades, 6 escuelas comunitarias, una de Postgrados, una de Periodismo y una más de Derecho, ubicadas en 5 distritos de Nueva York con una matrícula de más de 450 mil estudiantes, investigara a grupos antisemitas y antiisraelies por crear un ambiente hostil y de intimidación en los campus. La ZOA detalló incidentes en 4 de los recintos de la CUNY que fueron atribuidos a los activistas de Students For Justice en Palestine.

Resulta inverosímil que en varias prestigiadas universidades de EUA aparezcan pintadas en sus paredes consignas con lemas antijudíos o antiisraelies como en la Universidad de California en Berkeley en la que decía: Sionistas deben ser enviados a las cámaras de gas; en la Universidad de Chicago: gas para los judíos, hay que desmantelar su poder; la humanidad no puede progresar con el judío parasitario. Igualmente, un estudiante de la Facultad de Derecho de Harvard en un evento organizado por el Programa de Negociación en abril pasado, al que asistió la actual parlamentaria y exministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, le preguntó a esta última ¿Cómo es que eres tan apestosa?... en referencia a un viejo estereotipo antisemita. La agresiva pregunta fue condenada en la publicación Harvard Law Record.

En Europa, cuna del antisemitismo, fue elegida recientemente Presidenta de la Unión de Estudiantes del Reino Unido (NUS, por sus siglas en inglés) una joven de 28 años nacida en Algeria, una activista estudiantil que ha expresado su apoyo a los atentados terroristas contra israelíes y se ha negado a desaprobar los actos terroristas del Estado Islámico (EI). En un video filmado hace un año y medio y que apareció en abril del 2016, la joven Presidenta señaló que las Pláticas de Paz entre Israel y los palestinos solo habían llevado a la expansión de los asentamientos de colonos judíos en Samaria y a la violación de los derechos humanos de los palestinos. Por lo demás, ha sido una activa participante del BDS.

El antisemitismo regresó con vigor al mundo; las teocracias islámicas del Medio Oriente y varios gobiernos de Europa son activos en promover el odio hacia los judíos; lo diseminan particularmente en los campus universitarios; la fuerza que esta cobrando el antisemitismo “es presagio de una sociedad en peligro”; históricamente las políticas antisemitas se han revertido a otros grupos étnicos; hoy día las agresiones contra Israel y los judíos en el mundo “son parte de un patrón más amplio que incluye ataques a los cristianos y otras creencias minoritarias del Medio Oriente, África Subsahariana y partes de Asia, un equivalente religioso de la limpieza étnica; en última instancia esta campaña equivale a un ataque contra las democracias occidentales en su conjunto, sino se detiene ahora, Europa y el mundo retrocederán a la Alta Edad Media”.

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