Opinión

Anticorrupción

Para nadie es un secreto en este país el daño, perjuicio y menoscabo descomunal de instituciones, funcionarios, partidos y sociedad en general por el elevado grado de corrupción existente. Los partidos han ido y venido del poder, el escenario es el mismo: corrupción rampante en gobiernos municipales, estatales, federal, Poder Legislativo, Judicial, empresas, etcétera. Parece que nada escapa en la vida pública de México a la corrupción que la inunda, la contamina y la destruye toda.

El presidente Peña Nieto señaló, en su decálogo de hace dos semanas, la lucha contra la corrupción como una de las prioridades vitales del cambio en México. El Partido Acción Nacional, en una maniobra política hábil y para algunos oportunista, presentó una valiosa iniciativa para crear la Comisión Nacional Anticorrupción y legislar en esta materia, estableciendo candados, mecanismos, instrumentos mediante los cuales, organismos como la Auditoría Superior de la Federación resulten fortalecidos y vigorizados para un trabajo más fuerte e independiente.

Fue tal el impacto de la iniciativa panista, que ostentó como ejemplo de su compromiso la separación del partido de un funcionario menor investigado por corrupción y de dudosa fama pública.

El diputado Beltrones en la Cámara “saludó con agrado y satisfacción” la llegada de la iniciativa panista, y anunció el inmediato debate y análisis para legislar a la brevedad. El énfasis lo puso el presidente cuando la colocó –no podía ser de otra manera– entre las 10 prioridades de cambio institucional.

Hoy vemos con tristeza que una vez más las declaraciones y la retórica no se traduce en acciones concretas y voluntad política para avanzar en un tema que lo abarca todo, los toca a todos, mancha a todos los partidos.

La Comisión de Puntos Constitucionales –controlada por el PRI– ha ido limpiando los elementos de fuerza y de poder en la iniciativa para dotar de “dientes” a los organismos y en efecto perseguir en corto y efectivo plazo a los corruptos. Es como si la hubiera ido “adelgazando”, edulcorando, “haciéndola light”.

El predictamen de dicha Comisión retiró facultades y atribuciones a la Auditoría Superior de la Federación para investigar y coordinar expedientes y casos con la Procuraduría General de la República y de amparo frente a la Fiscalía de Combate a la Corrupción del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

Los tiempos de la Cuenta Pública son esenciales, porque si permanecemos como ahora con reportes, revisiones e investigaciones a uno o dos años posteriores a la gestión, ya no existen ni siquiera los funcionarios en sus cargos. Adelantar los tiempos para que la Auditoría pueda realizar labores de fiscalización e investigación en tiempo y con los responsables en funciones. No existe a quien perseguir o sancionar a posteriori.

Los principios de anualidad deben ser eliminados y otorgarle facultades de fiscalización a partir del primer día hábil del año siguiente al cierre del ejercicio.

Los fideicomisos son –lo han sido históricamente– un mecanismo mediante el cual, a pesar de sus candados legales y fiduciarios, se han cometido escandalosos fraudes al erario. La Auditoría debe contar con atribuciones para fiscalizar y revisar dichos fideicomisos.

Los gobiernos estatales ejercen fondos federales con amplia laxitud, esencialmente porque a nadie deben entregar cuentas, considerando que ni el presidente ni la Secretaría de Hacienda son sus jefes. Pero sí le deben cuentas a la ciudadanía, por lo que se deben imponer estrechos y precisos instrumentos para controlar el gasto que hacen los señores gobernadores y que a nadie reportan.

Son muchos los puntos y detalles del predictamen en la Comisión que incluye coordinación de la propia Auditoría, con la Secretaría de la Función Pública renovada y con la Procuraduría. Si no se consolidan y enmarcan jurídicamente estos sistemas de trabajo conjunto, fracasará cualquier acción auténtica en contra de la corrupción.

Los señores legisladores, todos, deben escuchar el clamor contra la impunidad de la sociedad. Es un momento clave, o se hace un viraje profundo o permaneceremos en el lodo y el hábito corrupto a todos niveles.

Twitter: @LKourchenko