Opinión

Antes de recortar presupuesto a comunicación…

 
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Oficina de Scotiabank Banco, que lideró el ranking 2015 de equidad de género. (Braulio Tenorio)

Ahora que ya estamos casi en el cierre de año, muchas empresas ponen en la balanza el presupuesto a las áreas de comunicación y relaciones públicas, cuya importancia en la estrategia general de crecimiento, siempre parece estar en entre dicho.

Más de una vez escuchamos argumentos de “comunicar es fácil: todos lo hacemos”, “no todos los días nos piden entrevistas”, “hay áreas que son mucho más prioritarias para generar ventas”.

Antes de meter tijera a los presupuestos, es fundamental que los directivos consideren lo siguiente: comunicar -de manera interna y externa – es una actividad que debe ir alineada con la misión y objetivos de la propia empresa, y un aliado imprescindible en la creación de valor, reputación y posicionamiento.

Un área de comunicación permite generar canales corporativos de relación con audiencias clave, que son fundamentales cuando las empresas necesitan salir a dar noticias (las buenas y las malas).

La relación con las distintas audiencias mediáticas es de largo plazo y de largo alcance, donde el éxito depende de respetar los tiempos e intereses del periodistas, tanto como la capacidad de generar contenidos informativos oportunos, en contexto y en lenguaje claro y universal.

Más allá de las audiencias mediáticas, un área de comunicación permite anticipar crisis, al estar monitoreando continuamente el entorno informativo, lo que puede permitir generar respuestas anticipadas ante situaciones que pueden llegar a poner en riesgo la viabilidad del negocio.

Y antes de considerar adoptar una política de “no necesitamos comunicación, porque tenemos bajo perfil”, también tiene consecuencias, pues toda aquella necesidad de información que no se emita por parte de los canales corporativos, será llenada por rumores, competidores u otras partes interesadas.

Si la duda persiste en relación a los objetivos cumplidos por el área, este (casi) cierre de año es un buen momento para definir qué se hizo y qué se logró, así como fijar un plan para los próximos 12 meses, siempre tomando en cuenta que los objetivos deben ser: medibles, alcanzables, realistas, temporales (es decir, con un marco de tiempo definido) y específicos.

La autora es socia de Meraki México.

Twitter:@merakimex

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