Opinión

La morosidad de los gobiernos locales

 
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Billetes falsos

Un tema que cada día crece más ante la opinión pública es el de la morosidad de los gobiernos con sus acreedores o contratistas, esto es con quienes les venden o les realizan trabajos a cambio de un pago. Esto es algo complejo, más en la medida que la crisis fiscal de los gobiernos de las entidades federativas y de los municipios, los vuelve vulnerables presupuestalmente y por el afán de muchos gobernadores que se van, para terminar sus compromisos, aunque sea dejando importantes pasivos pendientes al siguiente gobierno. Hoy la crisis fiscal lastima su capacidad para dar suficiencia al gasto público, derivada de la insuficiencia de sus ingresos, principalmente las participaciones que hay que subrayar no son ingresos federales, sino propios, cuya vigilancia está en el ámbito de responsabilidad de los congresos locales.

A estos les tocó el rebote de la crisis, ya que como se puede apreciar, a febrero las participaciones han sido menores a las programadas en 15 mil millones de pesos, algunos como Veracruz tienen un servicio de la deuda pública que al tercer trimestre de 2015, sumaba 2 mil 500 millones de pesos, además de la pérdida que tendrán al introducir subsidios al impuesto a la tenencia, que rebota también en las finanzas municipales.

Pero hoy los organismos empresariales, particularmente el Consejo Coordinador Empresarial, encabezado por Pablo Castañón, Coparmex, Concamin y Canacintra, han alertado del problema de la deuda con proveedores y contratistas, que afecta a empresas de todos los tamaños.

Lo mismo la deuda de Pemex que con la anterior dirección, arrastra una enorme deuda con sus proveedores, de alrededor de 147 mil millones de pesos y según estimaciones de los organismos, las locales rebasan los 120 mil millones.

Por eso es que los gobernadores electos lo primero que tienen que preguntar en el proceso de entrega-recepción, es el monto de los pasivos con los proveedores y contratistas, que reciben. Claro se trata de los pasivos documentados, no los de usos y costumbres, muy frecuentes en algunos municipios.

Ante ello en los últimos tiempos muchos gobernadores al entrar se encuentran con sorpresas desagradables, incluso algunos con obligaciones financieras registradas razonables, pero resulta que les dejaron deudas con los proveedores muy altas. Es el caso de la mayoría de los estados que cambiaron en 2015, como Guerrero, Michoacán y Nuevo León para citar casos recientes y es lo que sucede en un gran número de municipios, en este caso reciben mucha deuda no documentada y ahí sí el proveedor bailó. Tlaxcala no se puede endeudar a más de un año, sin embargo su actual gobierno recibió un pasivo con proveedores muy alto.

También es importante la deuda con terceros institucionales como se observa en el caso de la Universidad de Veracruz, o los problemas de Guerrero y Michoacán.

Lo real es que es un asunto que se tiene que atender urgentemente, ya que muchas pequeñas empresas quiebran, perdiéndose empleos productivos y contribuyentes.

Aprobada ya la Ley de Disciplina Financiera, con sus asegures, es necesario pensar en una ley para evitar la morosidad en las compras y contrataciones por parte de los gobiernos, lo cual es urgente y necesario, además puede ser un buen instrumento contra la corrupción en la asignación de los contratos.

Es importante que se paguen los importes correspondientes a las empresas contratistas o proveedoras de bienes, servicios y obras, dentro de los plazos que se establecen en los contratos, de acuerdo a la ley, particularmente en beneficio de las pequeñas y medianas empresas.

Hay estados donde ya se empieza a trabajar en este tema, pero claro se requiere solvencia financiera, marco jurídico adecuado, transparencia y voluntad para cumplir los compromisos pactados.

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