Opinión

Ante el optimismo, cautela y prudencia

 
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Economía mexicana

Pocas veces ha habido una buena cosecha de indicadores económicos positivos en México, como la que se registró durante los últimos días.

Primero, se conoció que las finanzas públicas del país obtuvieron un superávit al primer semestre del año de 141.9 mil millones de pesos, el primero para un periodo similar desde 2008.

Luego se informó que, con base en estimaciones oportunas del Inegi, la economía mexicana creció 3.0 por ciento anual en el segundo trimestre con series desestacionalizadas, y 1.8 por ciento con cifras originales.

Esos datos generaron revisiones al alza en las expectativas de crecimiento económico de JPMorgan, que elevó su pronóstico para 2017 de 1.9 a 2.4 por ciento; CIBanco, que subió el suyo de 2.0 a 2.3 por ciento; Bank of America Merrill Lynch, que lo mejoró de 1.8 a 2.1 por ciento; y Citibanamex, que lo llevó de 1.7 a 2.0 por ciento.

Al menos 25 analistas de instituciones financieras y grupos de consultoría revisaron al alza su perspectiva de crecimiento económico para este año y muchos incluso para 2018, comentó a este reportero la subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio.

El crecimiento de la economía, mejor al esperado, está sustentado en el incremento del empleo formal, pues en el primer semestre de 2017 se crearon 517.4 mil plazas, la más alta generación para una primera mitad de año que se haya reportado.

También se debe al avance del crédito bancario, cuya cartera vigente aumentó 7.1 por ciento real en junio pasado respecto a igual mes de 2016, con lo que su dinamismo sigue estando por arriba de la inflación.

Y, finalmente, se apoya también en el ingreso de remesas familiares al país, que en el primer semestre fue de 13 mil 946 millones de dólares, el monto más alto para un periodo comparable que se tenga reportado.

A la buena cosecha de indicadores económicos se sumó la decisión de la agencia Fitch Ratings de revisar la perspectiva de la calificación soberana de México (BBB+) de 'negativa' a 'estable', sólo dos semanas después de que Standard & Poor’s hizo lo mismo.

El hecho de que el fortalecimiento de la economía mexicana sea reconocido por las agencias calificadoras pone “contentas” a las autoridades financieras, pero seguimos “cautelosas como creo que hay que estar en esta coyuntura”, dijo la subsecretaria Rubio.

“Seguimos teniendo un entorno de mucha volatilidad, que está enfrentando no sólo México, sino el resto de los países”, apuntó la funcionaria.

A eso se añaden una serie de factores de riesgo, como el proceso de renegociación del TLCAN, la incertidumbre política en México, aunado a la creciente inseguridad, advirtió Adriana Berrocal, presidenta nacional del IMEF.

De hecho, los riesgos asociados a la renegociación del TLCAN son la razón por la que, por el momento, la agencia Moody’s no piensa revisar su perspectiva negativa de la calificación soberana de México (A3).

Mientras que la incertidumbre política interna y los problemas de inseguridad pública son los principales factores que podrían limitar el crecimiento económico, según la encuesta de julio del Banco de México.

Como dijo Berrocal, “no todo es color de rosa”, por lo que es mejor ser prudentes. 

Correo: vpiz@elfinanciero.com.mx

Twitter: @VictorPiz

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