Opinión

Año nuevo: Tómate
tu tiempo

Víctor Manuel Pérez Valera*
1
 

 

año nuevo

Al comenzar el año conviene hacer una reflexión sobre el empleo de nuestro tiempo. Ante la proliferación de los medios de comunicación dedicamos gran parte de nuestro tiempo, mucho más que en otras épocas, a recibir y dar información que en ocasiones puede ser superficial y no culmina en la comunión, la unión y el amor.

Existen varios tipos de comunicación, una más superficial, en la que compartimos acontecimientos alrededor de los hechos que manejamos, que emprendemos y los que nos afectan. Existe también una comunicación más profunda en la que el objeto son las personas, el dialogo yo-tu, o yo- Tú, del que hablaba Martin Buber. Esta comunicación crea verdaderos lazos, vínculos más profundos que conducen a la unión de las personas, a la comunión, al amor.

En ocasiones, cuando le pedimos a alguien alguna colaboración o algún favor, se nos responde: “no tengo tiempo”. En realidad “gastamos” mucho el tiempo, lo desperdiciamos, y no caemos en la cuenta que éste es una valiosa energía no renovable.

Quizá empleamos demasiado tiempo en la computadora y en el celular. En algunos esto, se ha convertido en una adicción que impide o interrumpe una conversación familiar. En las clases de la universidad estos aparatos se han vuelto los adversarios de los maestros, pues los ruidos de las máquinas, como diría Heidegger, se escuchan reverentemente, como si fueran la “voz de Dios”.

Lo anterior no significa rechazar el progreso técnico de los modernos medios de comunicación, sino fomentar su sano uso y evitar el abuso enajenante.

Algunos alumnos arguyen que atienden a ambos, al celular y al profesor. Ciertamente puede darse una atención dividida, pero eso mismo es admitir algo negativo: darle igual importancia a las cosas que a las personas.

Es de gran valor no sólo para las clases, sino aun para la vida, el consejo sabio de la filosofía medieval: “Age quod agis”: Haz lo que haces. En otras palabras, ejercita al 100% tus sentidos externos y está atento también a tus sentidos internos (memoria, imaginación…). Concéntrate lo mejor que puedas en lo que haces y evita de ser posible toda distracción.

A este propósito conviene señalar que el precepto “está atento a los datos”, es la puerta de entrada a las hipótesis, al conocimiento verdadero y a la decisión responsable. Las actividades de los sentidos nos abren la puerta al asombro y a la admiración, fundamento de toda ciencia. Es necesario aprender a utilizar nuestros sentidos, andar con los ojos abiertos, desplegar todas nuestras antenas, desatar la imaginación, afinar el espíritu de observación. Se dice que utilizamos una cuarta parte de nuestro cerebro, y algo semejante podría decirse de nuestros sentidos.

Es muy importante no dar nada por descontado, disfrutar el tiempo presente. En suma, mediante la observación el hombre se enseñorea de los objetos: “sondea los fondos más profundos, sabe trazar con perfección la anatomía del talento… es un gran descifrador de la más oculta interioridad. Observa con rigor, piensa sutilmente, infiere con juicio”. (Gracián). En otras palabras, dedicarnos plenamente a hacer lo que hacemos, sea grande o pequeño con gran dedicación.

Como insinuamos arriba las cuatro etapas del conocimiento están relacionadas entre sí, e igualmente los imperativos de estas etapas: está atento, se inteligente, se razonable, se responsable y ama.
Es obvio, por consiguiente, que si no se conocen plenamente los datos, las etapas posteriores del conocimiento van a ser más deficientes: las hipótesis que surjan del conocimiento de los datos serán deficitarias e igualmente el juicio y la valoración.

Así pues, de modo extraordinario se relacionan el tiempo y el amor. El tiempo se emplea fructuosamente cuando se consagra al amor. A su vez, el amor y la amistad exigen que a los seres queridos se les dedique suficiente tiempo. Ojalá el 2016 tomemos nuestro tiempo en nuestras manos, y lo dediquemos a fomentar los valores más altos del espíritu: el amor y la amistad.

*Profesor emérito de la Universidad Iberoamericana.