Opinión

Anatomía de una desaceleración económica


 
Joel Virgen
 
La económica mexicana se desacelera. El brusco declive en la tasa anual de crecimiento del Producto Interno Bruto así lo confirmó hace una semana. En la era post-TLC, tras una tendencia de desaceleración, avances anuales menores al 1% antecedieron a un periodo recesivo. El PIB creció en 0.8% el primer trimestre de este año.
 
Es innegable, México se desacelera, como lo ha venido haciendo el mundo en los últimos trimestres. La sorpresa es que hasta recientemente haya comenzado a "morder" la desaceleración externa, especialmente en la manufactura estadounidense.
 
En el anterior contexto, vale la pena matizar el grado de desaceleración hasta ahora observado y sus posibles alcances para el resto del año.
 
Para lo anterior, es necesario disectar la desaceleración por cada una de sus fuentes y hablar de las perspectivas para cada una.
 Primero, los efectos calendario y de festividades móviles sí fueron adversamente relevantes en el primer trimestre. En específico, si tomamos en cuenta los días hábiles, fines de semana, y el hecho de que febrero tuvo un día menos que en 2012 y Semana Santa se presentó en marzo resulta que la tasa de variación anual del PIB en el primer trimestre del año fue de 2.2%, en claro contraste con el 0.8% sin ajustar.
 
En el anterior ajuste, sin duda el efecto más relevante se lo lleva la Semana Santa afectando al mes de marzo. Por ejemplo, esto ha sucedido en 1997, 2002, 2005, 2008 y 2013, lo que ha sustraído entre 1.4 y 1.6 puntos porcentuales de las variaciones anuales del primer trimestre de esos años. Aquí viene el otro punto relevante, la reversión de este fenómeno en el trimestre siguiente ha sumado entre 1.1 y 1.4 puntos porcentuales a la variación anual.
 Segundo, otra de las razones detrás de la desaceleración local en el primer trimestre fue la desaceleración de la demanda externa, específicamente E.U.A. Lo anterior en buena medida cortesía del término del ciclo de reposición de inventarios en la industria y el lastre del ajuste fiscal.
 
En lo que respecta a este factor, y hacia adelante, es importante tomar en cuenta que el sector inmobiliario continúa en recuperación, las cifras de empleo avanzan alentadoramente (aunque no al ritmo que todos quisiéramos ver), las recientes cifras de consumo apuntan a que lo peor de la afectación de la incertidumbre fiscal habría pasado, y las condiciones financieras son favorables al consumo y la inversión. Todo lo anterior elementos para confiar en la sostenibilidad de la recuperación (gradual) en EUA.
 Tercero, la demanda interna también muestra signos de desaceleración. Consumo, inversión y gasto gubernamental han contribuido a la desaceleración. En el primer caso, la desaceleración en el consumo no ha sido congruente con los determinantes del sector laboral, los cuales sugerirían un enfriamiento más moderado. La construcción en cambio ha sido golpeada en su modelo de negocio en cuanto a vivienda. Por otra parte, la inesperada contracción anual del gasto gubernamental de 12.5% no parece obedecer a más razón que un retraso en su ejecución.
 
Así, mientras que esperamos que el consumo responda más acorde con los fundamentales de empleo y salario, la reactivación del gasto debería contribuir a un repunte en el ritmo de avance anual de la economía.
 
Importante. Esta es una desaceleración. Los factores arriba mencionados sólo matizarían su magnitud y dinámica hacia adelante. En este contexto, el crecimiento del PIB debería repuntar a partir del segundo trimestre. No obstante, muy probablemente observemos un crecimiento para todo el año cercano al 3%, en contraste con los dos años previos con avances anuales de 3.9%.
 
 
* Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.
Twitter: @joelvirgen