Opinión

Anastasiades irrita a los oligarcas rusos


 
 
La pregunta no era sí Chipre caería, sino cuándo, y el fin de semana, a sólo 3 semanas de asumir la presidencia, la crisis financiera estalló de lleno en las manos del conservador Nicos Anastasiades, quien a cambio de un rescate por 10,000 millones de euros aplicó un impopular gravamen al ahorro bancario, que irrita por igual a los chipriotas y los oligarcas rusos.
 
Como Grecia, su vecina y socia comercial, la isla del Mediterráneo Oriental disfrutó en los últimos años de una bonanza ficticia, que relegó problemas como la división territorial a manos de los turcos desde 1974. Para 2011, sus bancos ya habían hecho préstamos más de 8  veces superiores al PIB y las pérdidas generadas por la crisis helena se hicieron insoportables. Pero esta vez hubo una diferencia: Alemania descartó que los contribuyentes europeos pagaran a los oligarcas y mafiosos rusos que transformaron a Chipre en su lavadora de dinero, señala Sky News.
 
Como resultado, el gobierno de Anastasiades, quien ganó con su Reunión Democrática (DISY) la segunda ronda electoral del 24 de febrero, prometiendo un acuerdo rápido con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, anunció el fin de semana su 'impuesto de estabilidad' de 6.75% para todos los depósitos menores a 100,000 euros y de 9.9% para los superiores a esa cifra, lo que significa que quien posea una cuenta con 20,000 euros, por ejemplo, perderá 1,350; en el caso de los 30,000 rusos que se afincaron en la isla con depósitos por 30,000 millones de dólares, el gravamen ascenderá a 3,000 millones de dólares.
 
Todo, con objeto de recaudar más de 6,000 millones de euros en un país que representa .2% de la economía de los 17 miembros de la eurozona y que también aumentaría el impuesto a las empresas de 10 a 12.5%, mientras vende activos públicos que defendió el comunista Demetris Christofias, antecesor de Anastasiades que acusó a Bruselas de 'perseguir' a los chipriotas.
 
Poco profesional
 
Por supuesto, Moscú reaccionó molesto (también hay unos 3,000 británicos expatriados en Chipre, que perderán 2,000 millones de euros) y el presidente Vladimir Putin, detalla The Independent, calificó ayer la medida como 'injusta, poco profesional y peligrosa', al tiempo que el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, advirtió que estudiaría reestructurar los créditos rusos por 2,500 millones de euros a Nicosia; el gigante energético Gazprom le ofreció ayuda, a cambio de acceder a sus reservas marítimas de gas, que serían muy elevadas y fuente potencial de disputas con Turquía, Grecia e Israel.
 
De su lado, Ivan Tchakarov, economista en jefe del banco de inversiones ruso Renaissance Capital, admitió que buena parte del efectivo depositado por sus compatriotas es 'corrupto'. Creo que esto no es un secreto -expuso en referencia a una entrevista que el gobernador saliente del banco central ruso concedió hace dos semanas-, pues "dijo que 40% del capital que ha estado saliendo de Rusia por muchos años está vinculado a dinero sospechoso, corrupto, que ha sido desviado a paraísos fiscales".
 
Los bancos chipriotas permanecerían cerrados hasta el jueves, ya que hasta la tarde de hoy el Parlamento votará para aceptar los términos completos del rescate planteado por la UE. En cadena nacional, Anastasiades afirmó que escogió "la opción menos dolorosa y asumo el costo político", pero su problema es, según Sigma TV, que el DISY sólo tiene 20 de las 56 bancas del Legislativo, mientras que el comunista AKEL de Christofias, con 19, rechaza el salvamento. Incluso los socios de la coalición gubernamental, como el centrista DIKO (nueve escaños), pidieron a Anastasiades buscar 'alternativas'.
 
Es probable, como asevera The Guardian, que en Bruselas, Frankfurt y Washington el episodio chipriota sea considerado el último en la crisis de la moneda única. Ya Mario Draghi, titular del Banco Central Europeo, subrayó en julio que hará 'lo que sea necesario' para protegerla. Más vale que así sea, pues dificilmente los italianos y los españoles aceptarían una salida como la que se ha impuesto en Nicosia.