Incentivos para portarse mal
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Incentivos para portarse mal

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Incentivos para portarse mal

01/08/2018
Actualización 01/08/2018 - 14:02

“Habrá borrón y cuenta nueva”. Y aunque Andrés Manuel López Obrador quiso cumplir con una promesa de campaña anunciando que, como futuro presidente de México, condonaría las deudas de los “morosos en resistencia civil” de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no debe de sorprenderse si nadie paga sus cuentas eléctricas de ahora en adelante.

Después de esta declaración, todos, pero todos, tendrían razón en no pagar su recibo eléctrico de ahora en adelante.

AMLO en sus declaraciones, que fueron hechas cuando anunciaba su gabinete energético, incluyendo el controvertido Manuel Bartlett como director general de CFE, aseguró que este “perdón” sólo aplicaría a los ciudadanos que estén en “resistencia civil” por “cobros excesivos” en sus recibos y que solamente aplicaría del 1 de julio para atrás. “Que no vayan a decir que ahora no pago porque en enero se condona”, dijo López Obrador. Obviamente se dio cuenta de que sus declaraciones incitarían al resto de los mexicanos a no pagar la luz.

Y es que la “resistencia civil” inició en 1995 en estados como Tabasco, Chiapas, Veracruz, Estado de México y la Ciudad de México. Pero para los ciudadanos que viven en el norte del país, donde no tener aire acondicionado puede significar la muerte de un bebé, de un enfermo o de una persona de la tercera edad, es de risa loca lo que pagan los usuarios de la Ciudad de México o el Estado de México.

Si en la capital se les permitía robar con diablitos o no pagar la luz eléctrica, fue por razones políticas que no se les persiguió porque protestaban, tomaban calles, amenazaban. O simplemente se la roban. Pero no los perseguían.

Y al hacer este anunció de “borrón y cuenta nueva” cuando presentaba a Manuel Bartlett como el director general de CFE, parecía ser como una forma de justificar, de ablandar a los críticos partidistas, el nombramiento del exsecretario de Gobernación, expriista, del sistema que se cayó.

Pero el hecho es que ahora tendrá que lidiar el futuro director general Bartlett con usuarios, especialmente de las zonas más áridas y calientes del país, con el no pago de las cuentas eléctricas. Uno se podría imaginar que presidentes municipales, con millonarios adeudos, no pagarán, ni los hospitales públicos ni las secretarías, etc. Y si son de municipios donde gobernará Morena, pues con más razón.

Declaraciones que incentivan a portarse mal…

Vamos a dar amnistía. Vamos a pacificar al país. Vamos a legalizar los cultivos, Vamos a legalizar la droga. Queremos una comisión de la verdad. Vamos a desaparecer el Cisen y el Estado Mayor. Vamos a reestructurar, ooootra vez, la Secretaría de Seguridad Pública. Los magistrados de la Corte ganan demasiado. Vamos a recortar el salario, vamos a despedir. Borrón y cuenta nueva para Peña, para Salinas.

En un país donde el derecho es todavía una ilusión y se está viviendo una ola de homicidios y violencia histórico, qué mensaje se estará escuchando por los que tienen la responsabilidad de la justicia de este país. Si no se le perseguirá al presidente Peña Nieto, cómo justificar la persecución del resto de los funcionarios corruptos. ¿Por qué no perdonar a todos con la bendita amnistía? ¿Qué nos dice el perfil de los futuros senadores y funcionarios de gobierno de Morena?

El mensaje del siguiente mandatario debería buscar promover el respeto a las leyes, promover el Estado de derecho y prometer que los que violaron la ley, en el pasado y hacia el futuro, tendrán que enfrentar consecuencias, asegurar que a los que se persiga será basándose en pruebas, respetando los derechos de los acusados y de las víctimas.

Más que justicia social, el mensaje de Andrés Manuel López Obrador, y con las contradicciones de su equipo cercano, parecería buscar acaparar el poder a toda costa, incluyendo lo que no se debería de negociar, protegiendo nuevos intereses y grupos de presión. No pagar la luz, no pagar el agua, no pagar impuestos, robar, y cuando sea necesario pagar a las autoridades y funcionarios para que no los persigan.

Porque con este mensaje confuso y peligroso, los que tienen la responsabilidad de que los ciudadanos respeten la ley y la Constitución, pues ahora son los malos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.