De nuevo, el síndrome del avestruz
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De nuevo, el síndrome del avestruz

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De nuevo, el síndrome del avestruz

15/08/2018
Actualización 15/08/2018 - 12:53

Continúan las interrogantes sobre qué significa el concepto de “amnistía” en el “mundo según AMLO”. Y esta confusión está destruyendo lo que fue una brillante propuesta del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, que era llevar a cabo una serie de foros para la “reconciliación nacional”.

En el reciente foro, celebrado en Ciudad Juárez, El Financiero Bloomberg reportó que Alfonso Durazo, futuro secretario de Seguridad Pública, dijo en entrevista con esta casa editorial que perdonar es necesario para construir un proceso de pacificación en el país. Recalcó también que “Andrés Manuel planteó su visión de 'olvido no, perdón sí'”. Durazo mencionó que “cobrar venganza o ajustar cuentas nos llevaría a un callejón sin salida”. Indicó que el proceso de pacificación no incluye a grupos del crimen organizado, como Los Zetas, ya que México es parte de tratados internacionales que imposibilitan que estos grupos salgan beneficiados de una eventual ley de amnistía.

Entonces, la pregunta sigue sobre la mesa: ¿a quién perdonar y por qué? Pero el cuestionamiento fundamental es: ¿qué papel juega “la amnistía” en la estrategia para reducir la violencia en el país? Pero más urgente sería que López Obrador y el equipo de transición explicaran qué planes tienen para enfrentar los índices históricos de homicidios y desaparecidos que sufre México.

¿La amnistía en verdad va a ayudar a “pacificar”? O de plano el Presidente electo seguirá la misma errada ruta que usó Enrique Peña Nieto cuando inició su sexenio: no reconocer que en México viven los grupos criminales más peligrosos y violentos del planeta. El no reconocer esta realidad ha permitido que, como lo comentó la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, México esté convertido en un cementerio.

Les recuerdo que el candidato y después presidente Peña Nieto se rehusó a decir las palabras “crimen organizado” en los primeros años, y su equipo insistía en que el problema de la violencia se resolvía inyectando e implementando más recursos para programas de prevención.

¿Alguien ha escuchado a López Obrador expresar preocupación por la violencia criminal? ¿O cuál será la estrategia para controlar las organizaciones criminales? ¿O estamos de nuevo iniciando una administración que sufre también del síndrome del avestruz, escondiendo la cabeza en la arena?

Quiero insistir en que la idea de llevar a cabo los “Foros de Escucha para Trazar la Ruta de la Pacificación del País y Reconciliación Nacional”, en su concepción es brillante. Buscan organizar 17 foros alrededor del país, conversaciones con reos en 11 centros de detención, y conversar también con migrantes. Pero desafortunadamente lo que parecería que se está recalcando es el concepto de amnistía y el debate alrededor de quién podría beneficiarse.

Sigue habiendo pocos detalles de cómo reducir la violencia y la tasa de homicidios. Al contrario, la forma en que se estarían interpretando algunos mensajes que surgen de estos foros, es la reestructuración (o destrucción) de las instituciones de seguridad e impartición de justicia, con reducción de beneficios, personal, recursos y salario. Debilitar lo poco que hay.

Les recuerdo a los nuevos dueños de la estrategia de seguridad que negociar la ley es doblegar. Esto es una lección clave para la gobernabilidad a largo plazo en México, porque en general se percibe que el Estado tiene poca disposición de hacer uso de la fuerza, aun cuando esté respaldado por el Estado de derecho y la ley, que es el arma más importante que tiene el gobierno.

Si negocian la ley, entonces cualquier exigencia, por más descabellada que sea, está sobre la mesa, incluyendo violar la Carta Magna, despojar propiedades privadas, robar, extorsionar, golpear a policías y ciudadanos.

Pero a diferencia de lo que sucedió en los primeros dos años de la administración del presidente Peña Nieto, quien se dio el “lujo” de no abordar públicamente el tema de seguridad pública porque los índices de homicidios se estaban reduciendo, AMLO recibe el país en crisis, incendiado no por las protestas, sino por la violencia que a diario viven los mexicanos. Y sería un error histórico no usar los foros de pacificación para empezar a explicar claramente cuál es la estrategia de seguridad y justicia que requiere México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.