Opinión

AMLO y Trump, gemelos demagogos

 
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ME AMLO. (Cuartoscuro)

Uno pensaría que son gemelos separados al nacer, uno acabando en Villahermosa, el otro en Nueva York. No sorprende que Andrés Manuel López Obrador presuma que podría entenderse perfectamente con Donald Trump, dada la enorme afinidad mental que los caracteriza. Es como si el tabasqueño reconociera a un alma gemela.

El desprecio que ambos tienen por los contrapesos institucionales es mayúsculo.

El más reciente berrinche de Trump es contra el Poder Judicial, que anuló temporalmente su decreto migratorio contra naciones musulmanas. López Obrador ocupó por meses calles de la Ciudad de México en su afán de ser declarado presidente en 2006, a pesar de las resoluciones de autoridades electorales y judiciales. Hasta hoy mantiene esa rabia y se obstina en desconocer o atacar toda autoridad que lo obstaculice.

Trump y López comparten un inusual analfabetismo económico. El estadounidense es, como su gemelo mexicano, un acérrimo proteccionista. Ven en el extranjero a un rival, no a un socio potencial.

Les fascina la noción de crear empleos, muchos empleos, por improductivos que éstos puedan ser. Consideran que tienen la sabiduría para decidir en una industria (la automotriz destaca en el caso trumpiano, la energética con el tabasqueño) qué producir y cómo hacerlo.

Obsesionados cada uno con su espejismo, no dudan en prometer el oro y el moro. Trump sueña con un regreso triunfal de la manufactura a tierras estadounidenses, mientras que AMLO fantasea con un Pemex a la vanguardia de la industria nacional. Ante el desastre que es hoy la paraestatal, uno habría esperado que López se rendiría ante la realidad. Al contrario, el más reciente gasolinazo lo llevó a proponer multiplicar la capacidad de refinación en pocos años (a un costo de miles de millones de dólares), produciendo toda la gasolina que requiere el país y vendiéndola barata (con un subsidio astronómico).

Trump al menos, a pesar de su estupidez, está buscando forzar que toda improductividad sea absorbida por el sector privado; López Obrador sueña con el Pemex de su juventud a costa de un diluvio de dinero público.

El par tiene respuesta para todo. No importa si contestan con mentiras que no resisten un análisis serio: afirman con aplomo. Tienen alergia a los expertos porque éstos les muestran que sus prescripciones son simplistas o de plano equivocadas. Como demagogos extraordinarios, y con una antena popular formidable, los gemelos hablan directo a sus seguidores. Trump se brinca a todos gracias a Twitter. López Obrador es hábil para comunicarse a través de medios masivos, y ya experimenta mucho vía redes sociales. A ninguno le gusta explicarse o ser cuestionado. Trump justifica todo aquello que no le gusta con la etiqueta de “fake news” (noticias falsas), mientras que López Obrador tiene siempre a la mano a la “mafia del poder”.

Twitter: @econokafka

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