Opinión

AMLO, un Tsipras
sin trabas

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AMLO

Mucho se habla del impacto sobre México de la crisis de Grecia y su posible salida de la Zona Euro.

Esas repercusiones financieras han sido, hasta hoy, menores. Lo realmente preocupante es la dimensión política que ha evidenciado a los gemelos del partido Syriza y el premier Tsipras en territorio mexica.

En los próximos días se sabrá si Tsipras logró superar tres formidables obstáculos para que su país sea de nuevo rescatado con un apoyo financiero masivo y pueda sostener al euro como su moneda: haber presentado a sus colegas europeos un paquete de reformas creíble (lo que evadió desde que fue electo en enero) y convencer a los elementos más radicales de su partido a que acepten esas medidas.
Además, y no es menor, explicar a su pueblo cómo pidió, y logró, el rechazo (Oxi) a ciertas medidas, sólo para firmar otras todavía más duras.

Otro gobernante congruente habría renunciado ante semejante alternativa, como de hecho hizo el titular de Hacienda, Yanis Varoufakis.

No será fácil, y por ello la salida forzada del euro (Grexit) sigue siendo en estos momentos lo más factible.

Todo indica que, después de vivir en un territorio de fantasía, Tsipras por fin hizo un aterrizaje forzoso en la realidad y optó por hacer lo necesario por permanecer en el euro. Hasta el referéndum creyó que un “mandato democrático” de sus compatriotas le daba derecho a exigir dinero, a cambio de poco, de otros europeos.

Cuando el Banco Central Europeo llanamente se rehusó a dar más liquidez a pesar del contundente oxi, despertó ante una realidad de economía en desplome.

El problema con México es que no existen esas potentes fuerzas que en Europa han obligado a Tsipras a olvidar sus quimeras. La silla presidencial por la que saliva desde hace más de una década sigue distante para López Obrador, pero alcanzable ante un gobierno obstinado en improvisar frente al fracaso (sobre todo en materia de seguridad) y en ostentar su boato, con los fotógrafos del ¡Hola! como cronistas de excepción.

Aunado a un crecimiento que no despega (sólo parcialmente atribuible a la acción gubernamental), AMLO puede llegar al poder como Tsipras: la opción por descarte entre un electorado fragmentado y desesperado. Los engominados y vestidos hacen ganar puntos a su “austeridad republicana”, por más falsa que sea en la realidad. Un AMLO sin las trabas institucionales tipo europeo podría convocar a referéndums, al cabo proclama fraude si pierde. Si no logra una mayoría legislativa, podría arrollar al Congreso con “movilizaciones sociales”. En su estrategia financiera tendría los consejos de economistas que como sus homólogos helenos, son entusiastas del estatismo y el déficit público.

En Grecia al menos tienen la honestidad intelectual de proclamarse “marxistas keynesianos”, mientras que en México siguen, por el momento en el clóset, esperando su momento. Las instituciones mexicanas, nada comparables con las europeas, podrían ser enviadas al diablo. Ésa es la verdadera lección griega para México.

Twitter: @econokafka

Correo: snegcar@iteso.mx 

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