Opinión

AMLO no puede cantar victoria

    
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AMLO

López Obrador no tiene la menor duda. Su victoria es un hecho. Sólo un fraude le impedirá convertirse en presidente de México. Su convicción proviene de sus rasgos psicológicos, pero también es una estrategia deliberada que le permite sumar adeptos porque da por descontado que, pase lo que pase, despachará en Los Pinos. A continuación enumero seis razones por las que AMLO no puede ni podrá cantar victoria antes que concluya la contienda electoral.

1. López Obrador tiene una visión populista de sí mismo y del mundo. La nación se divide entre “el pueblo bueno”, que está con él, y “la mafia en el poder” y sus esbirros. Asume en consecuencia el principio de un pueblo, un líder. Pero el mundo real es radicalmente distinto. La mayoría de los electores son pragmáticos, poco o nada ideologizados, esencialmente volátiles y votarán según les dicte su conciencia.

2. La ventaja de AMLO y el ascenso de Morena como tercera fuerza no están a discusión. El mejor ejemplo es el Estado de México, donde las intenciones de voto están divididas a tercios y la contienda está prácticamente empatada entre PRI, PAN y Morena. En el plano nacional la caída del PRI ha sido notable al igual que la del PRD. Sin embargo, el número de electores indecisos hace que la ventaja de López Obrador hacia 2018 no pueda considerarse definitiva. Según Consulta Mitofsky, 39 por ciento de los ciudadanos no se inclinan en este momento por ningún candidato o partido y otro 3.0 por ciento votaría por un independiente. De manera tal que serán esos electores los que inclinen definitivamente la balanza el 3 de junio de 2018.

3. López Obrador tiene dos grandes ventajas: lleva 18 años en campaña y es el candidato más conocido; y, además, está capitalizando el descontento generalizado de la población con el PRI y el gobierno federal. Su imagen de outsider –corresponda o no a la realidad– lo convierte en el instrumento del voto de castigo. Sin embargo, el otro lado de la medalla es que tiene negativos muy altos y un sector importante de la población lo ve con mucho temor y desconfianza.

4. Vamos hacia una elección presidencial que terminará polarizada como ocurrió en 2000, 2006 y 2012. Será, además, una suerte de plebiscito sobre las reformas y el modelo económico que se adoptó en los últimos decenios. Esto significa que los ciudadanos se enfrentarán a una disyuntiva que provocará una realineación del voto en función de consideraciones de utilidad. Dicho de otro modo, presenciaremos, como en ocasiones anteriores, una suerte de segunda vuelta.

5. López Obrador se está beneficiando de ser el único candidato que está en campaña. Frente a él tiene a una serie de personajes de diferentes colores, pero todos tienen en común el hecho de ser aspirantes y proyectar una imagen difusa. Así que para efectos reales, AMLO no tiene en este momento contrincante específico. Al arrancar las campañas, la identificación de las personas será clara y el desempeño en la contienda determinará quién será su verdadero rival. Sobra señalar que la competencia se tornará tan reñida como fuerza y habilidades tenga el candidato que despunte. Pero dicho eso, es preciso agregar que el abanderado del PRI despegará con un fuerte hándicap, lo que permite afirmar que el PAN tiene más probabilidades de terminar puntero, ya que puede capitalizar el malestar general.

6. López Obrador es incapaz de reconocer la derrota y los errores que comete. Por eso en 2006 denunció un fraude, recurriendo a mentiras deliberadas, como la famosa desaparición de tres millones de votos. Pero lo cierto es que, en 2006, tenía la elección prácticamente en el bolsillo al iniciar la campaña y sus errores (no asistir al debate) y estridencias (¡Cállate, chachalaca!) contribuyeron de manera importante a su derrota. ¿Podrá controlarse a sí mismo y evitar las pifias? La respuesta no la tendremos hasta que concluya la contienda.

AMLO va a la cabeza y es verdad que puede ganar la presidencia de la República. Pero es sólo una posibilidad, con un grado relevante de probabilidad, no un hecho consumado. Por eso no puede cantar victoria.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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