Opinión

AMLO, ignorante o neoliberal

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Andrés Manuel López Obrador durante una gira en Zumpango. (Cuartoscuro)

Presume haber pasado buena parte del sexenio anterior leyendo historia de México, pero la verdad es que López Obrador perdió su tiempo: no entendió nada. O es un neoliberal disfrazado.

El miércoles de la semana pasada fue a Jiutepec, Morelos, y en el discurso contra sus enemigos “neoliberales” de siempre, dijo que “al triunfo de nuestro movimiento vamos a dejar la Constitución como estaba, como la escribieron los constituyentes en 1917, se va a volver al artículo Tercero como estaba originalmente, al artículo 27, al artículo 123”.

De lo contrario, dijo, no se podría sacar adelante al país.
Fui al texto original de la Constitución de 1917 y pude leer que el artículo 27 constitucional daba la facultad al Estado de otorgar concesiones a particulares, nacionales y extranjeros, para explotar el subsuelo y obtener sus recursos.

Ese artículo permitió que se vinieran a instalar en México compañías extranjeras para explotar la riqueza petrolera, y luego sus fierros fueron expropiados en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río.

López Obrador, por ignorancia o neoliberalismo, quiere regresar a las épocas de las “concesiones”, que están prohibidas en la Constitución.

Dice el artículo 27, tal cual lo redactó el constituyente del 17, y tal cual lo quiere López Obrador: “sólo podrán hacerse concesiones por el Gobierno Federal a las sociedades civiles o comerciales constituidas conforme a las leyes mexicanas, con la condición de que se establezcan trabajos regulares para la explotación de los elementos de que se trata, y se cumplan con los requisitos que prevengan las leyes”.

Inciso I.- “Sólo los mexicanos por nacimiento o por naturalización y las sociedades mexicanas, tienen derecho para adquirir el dominio de las tierras, aguas y sus accesiones, o para obtener concesiones para explotación de minas, aguas o combustibles minerales en la República Mexicana. El Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros siempre que convengan ante la Secretaría de Relaciones en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar, por lo mismo, la protección de sus gobiernos”…

Si le creyéramos a López Obrador, lo que él va a hacer es una reforma energética mucho más profunda y abierta que la aprobada por el PRI y el PAN en el Congreso, pues va a incluir el derecho del Estado a entregar “concesiones” a nacionales y extranjeros para la explotación de aguas y combustibles minerales en el territorio nacional, como decía la Constitución del 17.

Hasta ahora sólo se permite al Estado otorgar “licencias” (en que el ganador del concurso entrega al Estado una parte de sus ingresos), y contratos de “producción” (el ganador del concurso es el que dé al Estado un mayor porcentaje de la ganancia).

No hay “concesiones”, como lo establecía la Constitución del 17, y que se eliminaron luego de la expropiación petrolera por considerarse lesivas para el interés nacional.

Es decir, López Obrador no conoce la historia de México a pesar de haber pasado seis años estudiándola, entre gira y gira. No aprueba un examen de primaria. Por eso tardó nueve años en acabar la universidad y reprobó una y otra vez las mismas materias.

Propone exactamente lo contrario a lo que predica: “derogar las reformas estructurales” y volver al estado de cosas existentes en 1917.
¿Es un neoliberal ortodoxo? No lo creo. ¿Es un ignorante y un demagogo? Parece evidente.

Twitter: @PabloHiriart

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