Opinión

AMLO a Jacobo: “usted
no necesita preguntar”

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Jacobo Zabludovsky. (ilustración)

Jacobo Zabludovsky, uno de los mejores entrevistadores que ha tenido México en décadas, sólo le pudo hacer un par de preguntas a López Obrador porque éste monopolizó la palabra, cambió de tema cuando quiso, se echó porras por su condición atlética, habló del amor a su hijo pequeño, recetó lo que le conviene a México, lanzó su candidatura presidencial y se volcó en dicterios contra el INE por el partido México-Brasil el 7 de junio, día de las elecciones.

–Le agradezco mucho este monólogo, señor López Obrador–, dijo casi al final del encuentro el periodista Zabludovsky.

–No –ambos sueltan una carcajada–, usted no necesita preguntar (sic), nada más con platicarle y conversar sobre lo que está pasando.

Ahí está López Obrador en su tinta. Idéntico a Hugo Chávez. No necesita que los periodistas pregunten, sólo requiere el medio.

En la entrevista publicada ayer en El Universal, López Obrador le dijo a Jacobo que no necesitaba preguntar: “lo que cuenta es el hecho, el que nos permita esta posibilidad de comunicarnos y que sea frente a usted por lo que representa como periodista profesional, siempre contamos con su apoyo, siempre”.

¿No que no es autoritario? ¿No que no es un Chávez, o un Fidel Castro?

Chávez, al llegar al poder, ya no necesitó de periodistas para dar sus opiniones, recitar versos, cantar, contar chistes, arremeter contra adversarios y endiosarse en cadena nacional de televisión.

Eso nos espera si López Obrador gana en 2018.

Hace casi un año un grupo de periodistas entrevistamos al presidente Peña Nieto y le pude preguntar (hablo por mí) si al final del sexenio tendríamos otra vez una camada de nuevos ricos, por lo inoportuno de la reforma fiscal, por su baja popularidad (https://www.youtube.com/watch?v=mAwF0q_dG44), y en las redes sociales fuimos atacados durante semanas.

Sería injusto que eso ocurriera ahora con Zabludovsky, porque el maestro de periodistas no pudo preguntar ni cuestionar ante un Chávez (AMLO) desbordado en decir únicamente lo que quería decir, para lo cual resultaban un estorbo las preguntas.

Así se lo dijo: “usted no necesita preguntar, no”.

Dos comentarios a sus declaraciones. Uno: va a ir “como candidato a la presidencia” en 2018. No habla de una elección interna en Morena, de una asamblea, de un congreso donde se elija al candidato y que le gustará competir. Él es el dueño del partido. No es un demócrata.

Dos: prometió “acabar con la corrupción, el principal problema de México”. Sí, en buena medida lo es, pero ¿por qué no acabó con ella en el Distrito Federal? Durante su gobierno el DF pasó a ser la entidad más corrupta del país, según Transparencia Mexicana, lo que mejoró con Ebrard (que ya es decir) y con Miguel Ángel Mancera.

Autoritario y demagogo, ese es el AMLO de la vida real, y el de la entrevista con Jacobo.

Twitter: @PabloHiriart

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