Opinión

Alto riesgo

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CNTE. (ilustración)

La noticia del fin de semana fue la cancelación por tiempo indefinido de las evaluaciones de maestros por parte de la SEP. La medida provocó respuestas inmediatas por parte de la ciudadanía, de organizaciones como Mexicanos Primero, e incluso del Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Todos, rechazando la medida y haciendo notar que se trata de una violación a la ley. Al momento de escribir estas líneas, no hay más información por parte de la SEP, o del gobierno mismo, de forma que no queda sino especular acerca de lo que estamos viendo.

La cancelación indefinida de la evaluación deja a la CNTE sin argumentos para impedir las elecciones este domingo. Aunque ningún argumento debería tener prioridad frente a la ley, sin éste, cualquier acción de la CNTE en contra de los comicios será plenamente ilegal e ilegítima. Visto así, este anuncio puede tener sentido: se trataría de desarmar a la CNTE momentáneamente. Si de esto se trata, entonces poco después de las elecciones (incluyendo las semanas de conflictos postelectorales de costumbre) deberíamos regresar al proceso de evaluación.

Si no fuese así, entonces el anuncio sería el fin de la reforma educativa, como algunos ya lo han calificado, pero no sólo eso. Primero, se trataría de una violación constitucional desde el gobierno, algo que no es frecuente, y menos con tanto desparpajo. Segundo, implicaría que toda la primera mitad del gobierno de Peña Nieto se tiraría a la basura, puesto que si esta reforma no sobrevive, nada garantiza que las otras lo hagan. Así, raro sería el inversionista dispuesto a apostar por la reforma energética, mientras que tardarían pocas semanas los oligarcas de las telecomunicaciones en recuperar su fuerza frente al Estado.

Creo que es imposible que esto ocurra, pero ya sabemos que nada lo es. El Pacto por México, que terminó el proceso de renovación estructural, y que recibió felicitaciones de todo el mundo por ello, habría sido totalmente inútil. Peor aún, esto demostraría la incapacidad de México para deshacerse del lastre que le ha impedido avanzar. Nos pondría a la par de las naciones más anacrónicas de América Latina (es decir, del mundo), y quedaríamos francamente al margen del desarrollo por varias décadas. Peor todavía para el gobierno actual, porque no sólo perdería cualquier posibilidad de avance económico, sino que quedaría marcado como un gobierno inútil, incluso más de lo que ocurrió con Fox cuando reculó en Atenco. Cualquier posibilidad de que el PRI pudiese mantener la presidencia en 2018 se habría perdido.

Por todo ello, me parece absurdo que el gobierno haya decidido efectivamente cancelar la reforma educativa. No son políticos novatos, y entienden bien todo lo anterior, y más que eso. Esto significaría que la cancelación por tiempo indefinido es una retirada táctica que, efectivamente, será por tiempo indefinido, pero no muy extenso.

Si es una retirada táctica, entonces estamos hablando de una perspectiva estratégica para la segunda mitad del gobierno, que exige no quemar pólvora en infiernitos, sino esperar para enfrentar los enemigos que le quedan al Estado: crimen organizado, subversión y los rentistas que no han entendido lo que significó el Pacto por México.
Más claramente, creo que lo que ocurrió este fin de semana fue una apuesta de alto riesgo, que por lo mismo puede darle al gobierno un rendimiento espectacular. Nada de eso será evidente sino después del domingo, y tal vez varias semanas después. Ya veremos.

Twitter: @macariomx

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