Opinión

Algunos supuestos macrofinancieros clave para 2014


 
Destaco una serie de supuestos clave en cinco rubros macrofinancieros de los que depende el cumplimiento de un escenario base de avance económico que podría eliminar la brecha de producto negativa hacia finales del año y el comportamiento ordenado de los mercados locales con posibilidad de un buen desempeño relativo respecto a otras plazas emergentes.
 
Primero, hay al menos tres supuestos clave de los que pende la proyección de crecimiento económico de 3.8 por ciento para el siguiente año. El ritmo de avance de la manufactura estadounidense es sin duda el más importante. En particular, un avance de al menos 3.4 por ciento durante el año es clave para que el crecimiento económico local sea de al menos 3.5 por ciento. Le seguiría el supuesto de que el gasto transferido del sector privado al sector público, como consecuencia de los cambios fiscales establecidos en la reforma aprobada, sea ejercido en tiempo y forma. Por último, y esta misma línea de gasto público, el ejercicio del déficit propuesto para el año debería contribuir con cerca de 0.2-0.3 puntos porcentuales al crecimiento en el año.
 
 
Segundo, el incremento de la inflación al consumidor hacia un nivel de cierre del año en 4.4 por ciento, tiene implícito al menos 0.4 puntos porcentuales relacionados con los cambios fiscales que entraron en vigor el primero de enero, los cuales, en ausencia de un proceso de contaminación de precios y/o expectativas (efectos de segundo orden), deberían ser estrictamente temporales.
 
Tercero, la inacción por parte de la autoridad monetaria durante el año (en particular un inicio temprano en la normalización de la tasa de referencia local) se encuentra en buena medida condicionada en al menos dos supuestos importantes. El primero de ellos es que el incremento de precios derivado de los cambios fiscales generen solamente efectos de primer orden sobre los bienes y servicios relevantes para dichos cambios. Así, resulta central el supuesto de que no existan efectos de segunda ronda significativos.
 
 
El otro supuesto clave para la estabilidad de la tasa de referencia de política monetaria tiene que ver con la política monetaria relativa. En la medida en que, por ejemplo, las acciones de la Reserva Federal no terminen por reflejarse en presiones depreciatorias relevantes para el peso frente al dólar; el banco central local no se verá orillado a considerar un incremento en la tasa de referencia.
 
Cuarto, mientras que lo anterior contribuiría a acotar los cambios en la parte corta de la curva de rendimientos en el año, el incremento gradual y ordenado en las tasas de interés de mediano y largo plazos dependerá de una incorporación igualmente gradual y ordenada de la perspectiva de normalización de la política monetaria en EU por parte de los mercados financieros internacionales.
 
 
Quinto, el espacio de apreciación del peso frente al dólar, digamos hacia 12.50 al cierre del año, tiene como supuesto clave el que la fortaleza de los fundamentales locales, adicional a efectos tempranos de las reformas aprobadas el año pasado, más que compensen las fuerzas depreciatorias implícitas en la perspectiva de inicio de la normalización de la política monetaria en EU.
 
Así, en la medida en que estos supuestos se materialicen en las variables macrofinancieras mencionadas, tendremos un año de recuperación económica con relativa estabilidad financiera con posibilidad de destacar en el plano emergente. Obviamente, aún con validación de supuestos, no se espera un comportamiento en línea recta, los periodos de volatilidad no tienen razón para desaparecer de la noche a la mañana, sobre todo al inicio de un proceso de normalización de la política monetaria en EU, deterioro de fundamentales en países con mercados emergentes y los riesgos geopolíticos, por mencionar sólo algunos factores de volatilidad importantes.