Opinión

Algunos mitos de la reforma energética

12 diciembre 2013 5:2

 
¿Qué es lo que podemos esperar y qué no de la reforma energética?
 
Cuando ocurre un cambio tan trascendente como el que tendrá lugar como resultado del nuevo marco legal en materia de energía, brotan mitos de lo más diversos respecto a las consecuencias que tendrán.
 
 
Y, hay de los dos. Desde aquellos que visualizan la catástrofe inminente, como aquellos que suponen que ahora sí despegará la economía como si fuera cohete.
 
Sólo como muestra, le expongo algunos de estos mitos.
 
1- Vendrán las grandes petroleras y se llevarán la renta petrolera.
 
Primero, no es un hecho que vengan pronto las grandes corporaciones transnacionales petroleras. Dependerá del detalle de los modelos de inversión que se establezcan. Las empresas no están haciendo fila para invertir en México. Más bien están analizando muy diversas opciones y evaluando en dónde les conviene más colocar sus recursos.
 
En cualquier caso, los marcos regulatorios que quedarán consignados en la ley secundaria deberán definir cuál va a ser la participación que tendrán en estos desarrollos.
 
Sin embargo, la premisa de toda la reforma es que la renta petrolera de que dispondrá el Estado mexicano será superior en volumen a la que existiría sin la participación privada.
 
2- Tendremos un auge en shale gas y aguas profundas.
 
 
Si las cosas salen bien, tal vez podríamos tener ese auge, pero al final de la presente administración. La ruta va a ser larga y sinuosa.
 
En el primer cuatrimestre del 2014 tendrán que concretarse las modificaciones a leyes secundarias, que van a ser polémicas también. Quizás en los siguientes tres o cuatro meses se pudieran desarrollar reglas de operación y modelos de contrato.
 
 
Si las cosas no salen mal, las primeras inversiones derivadas de los nuevos contratos podrían estar concretándose en 2015.
 
 
Tal vez para el año 2016 ya podríamos tener un efecto visible de la reforma concretado en inversiones relevantes. Y el auge quizás venga para los siguientes años.
 
 
En otros ámbitos, como en distribución, es quizás donde podríamos ver cambios en plazos más cortos.
 
3- Los precios de los energéticos bajarán en el corto plazo.
 
La reforma no impactará de manera lineal sobre los precios de la energía. Por ejemplo, si se definiera como política la eliminación de subsidios generalizados a la gasolina, su precio debería fluctuar según la referencia relevante, que es la de la gasolina de la Costa del Golfo en Estados Unidos.
 
En el caso de la electricidad, si se sustituyera rápidamente el combustóleo por gas natural importado de Estados Unidos a través de la nueva red de ductos, es probable que la electricidad industrial, comercial y de alto consumo doméstico, bajaran de precio, pero no así el grueso de la electricidad doméstica.
 
En el caso de gas, más allá de su precio, dependerá también de las políticas y normas para la fijación del costo del transporte.
 
 
No se debe prometer una baja generalizada de precios y tarifas de la energía porque no se va a poder cumplir.
 
4- Se privatizará Pemex. No sólo no se privatizará, sino que probablemente la paraestatal será fortalecida. Tendrá ventajas comparativas contra competidores extranjeros a partir de que se le asignarán primero todos los campos que determine operar en una llamada “ronda cero”, lo que va a incluir a los más rentables.
 
Además, la probable asociación con terceros en aguas profundas le va a dar acceso a una tecnología que le hubiera costado muchos años desarrollar. El reto para los reguladores será ponerle coto a Pemex para que no vaya a matar la competencia antes de que nazca.
 
La lista de mitos podría ser mucho más larga. Tendremos que analizar desapasionadamente los efectos específicos de la reforma.
 
 
No le crea todo a nadie. Ni a los que hacen apología de ella ni a los que la critican incluso sin conocerla.
 
Twitter: @E_Q_