Opinión

Algunas lecciones de la crisis en Egipto


 
 
Hoy el mundo está densamente conectado y lo que ocurre en Egipto, pese a la impresión de lejanía, tiene una significación profunda para México.
 
Le enumero algunos de los vértices de ese significado.
 
1.- El desencanto con la democracia. Para la mayoría, la democracia es un medio y no un fin. Si un régimen en el que los gobernantes son electos a través del voto universal y en el que hay un margen razonable de libertades no provee los satisfactores indispensables para la mayoría y genera, en cambio, inflación, escasez y desempleo, muchos van a pensar que ese régimen no se justifica.
 
La expresión del desencanto puede ser diferente en cada nación o al menos en cada cultura, puede ir desde el respaldo popular a un golpe de Estado como sucedió ahora en Egipto, al abstencionismo electoral en otros casos.
 
2.- Las expectativas continúan con su revolución. Hace ya bastante tiempo, mi amigo David Konzevik elaboró el muy agudo concepto de la 'revolución de las expectativas', que hoy es indispensable para interpretar acontecimientos en todo el orbe.
 
En un mundo con las intensas conexiones como el que hoy tenemos, los jóvenes árabes tienen la expectativa de alcanzar un nivel de vida como el que ven en los países más ricos. Se movilizan en función de la expectativa que han gestado.
 
Y si esa expectativa que le dio energía a la 'primavera árabe' se ve frustrada, entonces pueden respaldar rápidamente otro cambio de régimen político o aún la restauración.
 
3- Estamos en procesos políticos inéditos. Nadie sabe con exactitud en qué vaya a desembocar lo que está ocurriendo en Egipto, no sólo en ese país sino en otros. No sabemos si las protestas en Brasil van a concluir con las mesas de negociación que se instalaron o si sólo son el comienzo de un proceso que puede alcanzar dimensiones que hoy no imaginamos. En el caso de México, hace un año nadie imaginaba la existencia del Pacto por México y hoy no sabemos si va a sobrevivir hasta el final de este año.
 
4- A diferencia de otras crisis en Medio Oriente, ahora no se dispararon los precios del crudo, sino que hubo alzas moderadas y diferenciadas.
En realidad, la razón tiene dos vertientes. Por un lado hay una economía mundial en la que los países desarrollados van a continuar creciendo poco y por lo tanto a generar una baja demanda de energía. Y por otro, hay un cambio estructural en el mercado: el Medio Oriente cada vez pesa menos en la oferta mundial de hidrocarburos.
 
Para México, la lección es que no puede seguirse apostando en el mediano plazo a ingresos públicos dependientes fuertemente de las exportaciones de crudo, tanto para las finanzas federales pero también y de manera muy relevante para las de carácter local.
 
 
Mal primer semestre
 
Todavía faltan algunas semanas para que tengamos información económica general del primer semestre recién terminado.
 
Sin embargo, los datos que ya se han podido adelantar, sugieren que las cifras de cierre no van a ser nada buenas.
 
En el frente externo, vamos a padecer por la desaceleración de exportaciones manufactureras y por la caída de las petroleras y las mineras. En el ámbito doméstico, tendremos un crecimiento muy bajo del consumo privado, una caída del consumo público y un crecimiento moderado de la inversión total.
 
El resultado será un primer semestre cuyo crecimiento seguramente no va a estar arriba del 2% promedio en el mejor de los casos.
 
Si las cosas mejoran y en el segundo semestre crecemos a 3%, tendremos un año con un crecimiento del PIB de 2.5%.
 
No nos asustemos si ese es el resultado.
 
 
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