Opinión

Algunas desigualdades en obesidad de los mexicanos en función de su marginación

Eliud Silva*

A partir de la Estrategia Nacional para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes, planteada por el gobierno federal en Octubre de 2013, merece la pena reflexionar acerca de las eventuales desigualdades de obesidad entre los mexicanos, en función de su situación de marginación. Grosso modo, los niveles de marginación sintetizan, a determinado nivel geográfico, los rasgos de la población en lo tocante a analfabetismo, condiciones de vida en las viviendas, tamaño de localidad e ingreso.

Los niveles de marginación por estado, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2010), son clasificados como de “Muy alto” nivel de marginación en Guerrero, Chiapas y Oaxaca; “Alto”, en Veracruz, Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí, Michoacán, Tabasco, Campeche y Yucatán; “Medio” en Nayarit, Zacatecas, Guanajuato, Durango, Tlaxcala, Sinaloa, Querétaro, Morelos y Quintana Roo; “Bajo” en Chihuahua, México, Baja California Sur, Sonora, Tamaulipas, Colima, Jalisco y Aguascalientes y, “Muy bajo” en Coahuila, Baja California, Nuevo León y Distrito Federal. Considerando además, a partir de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2012), a la población de 20 años y más, se puede evidenciar, entre otras cosas, que la marginación, como elemento de medición de las carencias o de bienestar de las poblaciones en México, es determinante en cuanto a las desigualdades de obesidad de los mexicanos.

Por citar algunos resultados, se tiene que a mejores condiciones de vida, es decir conforme la marginación se reduce, el peso promedio en kilogramos de los hombres y mujeres se incrementa (hay 9 y 6 kilogramos de diferencia entre los promedios de peso de los hombres y mujeres en condición de Muy alta y Muy Baja marginación, respectivamente).

Por otro lado, conforme la marginación se reduce, el promedio de cintura de los hombres y mujeres se incrementa. Ni hombres ni mujeres tienen proporciones idóneas recomendables, tanto por la Secretaria de Salud como por la Organización Mundial de la Salud (OMS); de hecho, sólo el 25 por ciento de los hombres no presenta problema, al margen de su nivel de marginación. Por último, calculando el índice de masa corporal, es decir, el peso dividido por estatura al cuadrado, los promedios más altos, tanto en hombres y mujeres, se ubican cuando se tiene Muy bajo nivel de marginación y los más bajos en la población con Muy alta marginación.

Esta evidencia empírica sugiere desigualdades entre los mexicanos en cuanto a obesidad, como la interrogante a manera de paradoja: ¿A mejores condiciones de vida, más riesgos en materia de obesidad?

*Coordinador de la Maestría en Estadística Aplicada de la Escuela de Actuaria, Universidad Anáhuac México Norte.