Opinión

Algo es algo

El acuerdo logrado ayer por el comisionado Alfredo Castillo para iniciar el desarme de 20 grupos de autodefensas en la región de Tierra Caliente en Michoacán es importante, aunque no resuelve completamente el conflicto.

Que se sepa, en la entidad hay otros 30 grupos –por lo menos- que, reseñan los expertos, “andan cada quien por su lado”.

El asunto de las autodefensas es relativamente nuevo en México, hace poco más de un año que se supo de su existencia y ha dado un giro al manejo de las crisis de seguridad en el país.

Y en ese poco tiempo han surgido personajes casi de novela entre los que se cuentan el doctor José Manuel Mireles Valverde (uno de los más entrevistados); Estanislao Beltrán, conocido como “El Pitufo” y vocero del movimiento; Hipólito Mora, actualmente detenido, acusado de doble homicidio; y Luis Antonio Torres, “El Americano”.

Y como no faltan las suspicacias, hay quien dice que se fijó como plazo tope el 10 de mayo para el desarme, a sabiendas de que todos se la recuerden –la fecha, ¿que creía usted?- al que incumpla. ¿Será?

En el pecado llevan la penitencia

Contra la costumbre de más de 60 años, los panistas ya sacaron sus trapitos al sol.

En plena renovación de la dirigencia albiazul, los temas están alejados de la declaración de principios o de las propuestas de renovación partidista o democratizadoras.

El tema central a dilucidar es muy profundo y doctrinal: ¿quién le pagó al stripper por aparecer en la reunión de las señoras agrupadas en la organización Moviendo Almas?

Todos se lanzan la bolita, pero el caso es que haya pagado quien haya pagado, sembrado o no, nadie interrumpió al “bailarín exótico” como refirió una panista.

Entre los panistas se ha perdido en mucho el respeto que presumían y aunque no es la primera vez que se confrontan hasta la ruptura, hoy la competencia por la presidencia albiazul va tomando el tono de una lucha en el lodo.