Opinión

Alfredo Castillo, hombre del presidente


 
La situación en Michoacán era -y es- tan grave, que no podía esperar más, estaba muy lejos de ser controlada. El gobierno de Fausto Vallejo era -y es- un fantasma, no existe. Las múltiples declaraciones y promesas del secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se difuminaban como el humo de los cañones de “cuerno de chivo” disparados por Templarios y por autodefensas. Comenzaban a inspirar ternura.
 
 
Entonces, se tomó la decisión. Desde Los Pinos, el presidente volteó al ‘dugout’ y llamó a uno de sus más brillantes ‘relevistas’. Un hombre al que ha recurrido en momentos de crisis y que siempre ha dado buenos resultados.
 
 
Alfredo Castillo Cervantes nació en 1975. Estudió tres carreras: Ciencias Políticas y en la Universidad Iberoamericana; Derecho en la UAM y Economía en la Escuela Bancaria. Es un apasionado del deporte, principalmente del tenis. Ha sido columnista deportivo y de temas jurídicos. Lo nombraron subprocurador del Estado de México a los 32 años.
 
Después, a los 34 años, fue nombrado procurador por el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, en medio de la más grave crisis mediática que vivió, casi al final de su sexenio: el caso Paulette, en mayo de 2010. Días después, dio a conocer el dictamen: muerte accidental. Aún pocos lo creen.
 
 
Más tarde, logró la captura de Óscar Oswaldo García Montoya, el líder de “La Mano con Ojos”, una de las organizaciones criminales más violentas que se han conocido en el Estado de México y que mantuvo en ‘jaque’ al gobierno durante varios meses.
 
 
Alfredo Castillo fue pieza clave en la investigación que llevó a la captura de Elba Esther Gordillo Morales, hasta entonces la poderosísima e intocable lideresa del SNTE. Ya como subprocurador de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR, desenredó la complicada red de millonarias transferencias de dinero que Gordillo y sus coacusados tejieron con el dinero del sindicato.
 
 
Luego, se hizo cargo de la investigación por la explosión en la Torre B de las oficinas de Pemex, ocurrido el 31 de enero de 2013. Meses después, en mayo de 2013, en medio del escándalo de la ‘Lady Profeco’, relevó a Humberto Benítez Treviño para recuperar la credibilidad en la institución. Desde ahí, por ejemplo, encabezó operativos contra los abusos o irregularidades de las más grandes cadenas hoteleras del país, por ejemplo.
 
 
Alfredo Castillo Cervantes es ahora el Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán. Su reto es lograr lo que ni Miguel Ángel Osorio Chong ni Fausto Vallejo pudieron: “restablecer las condiciones de seguridad y desarrollo” en Michoacán. ¡Suerte, urge!
 
 
Hasta el lunes.