Opinión

Alertas Rojas

 
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alerta

La nueva alerta del gobierno de Estados Unidos para sus ciudadanos que viajan a México, no podría haber salido en el peor momento: el inicio del proceso electoral en el país. Rectifico, podría haber hecho más daño esta alerta si hubiera sido publicada a finales de mayo, cuando inicia la temporada fuerte de vacaciones.

En cambio se publicó esta semana, y es que hace referencia directa a la violencia propiciada por organizaciones criminales en varias zonas turísticas del país, incluyendo Quintana Roo y Baja California. Y a diferencia de todo el estado de Guerrero –incluyendo al Puerto de Acapulco–, donde el gobierno de Estados Unidos recomienda a sus ciudadanos que no pisen ni tierra ni arena, no es el caso de las ciudades de Los Cabos, Cancún, Cozumel, Playa del Carmen, Riviera Maya y Tulum.

Lo preocupante es que de continuar las balaceras y los enfrentamientos, posiblemente se sugiera que los estadounidenses dejen de viajar a estos centros turísticos. Y es que las alertas no sólo vienen de Estados Unidos.

Habría que ver los focos rojos que se prendieron desde el principio de año, cuando muchos analistas (me incluyo entre ellos) aseguraban que este podría ser uno de los años más inseguros, no sólo de este sexenio sino de varias décadas.

¿Cómo está terminando la presidencia Enrique Peña? Con mucha violencia. Y la población preocupada y con miedo.

Según datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 74.9 por ciento de la población asegura que vivir en su ciudad es inseguro.

Por donde quiera que volteemos la mirada hay violencia y los estudios arrojan cifras preocupantes, al parecer la violencia está presente en cada aspecto de la sociedad mexicana. Los niños son los más vulnerables, y del grupo que tiene entre uno y 14 años de edad, el 63 por ciento ha sido víctima de algún tipo de violencia. Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indican que México ocupa el primer lugar, entre los países miembros, en abuso sexual, violencia física y homicidio de niños menores de 14 años.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) señala que dos de cada tres mujeres mexicanas (el 44 por ciento) mayores de 15 años han sido víctimas de violencia; es decir, 30 millones de mujeres mexicanas han sufrido violencia física, psicológica, económica y sexual.

Los homicidios aumentaron en un 27.3 por ciento en comparación con el mismo período de 2016, rompiendo ya un récord. El 2011 había sido el año más violento que ha tenido el país y ni siquiera en ese entonces se registraron tantos homicidios dolosos. Todo esto pese al despliegue de más de 60 mil elementos de las Fuerzas Armadas.

Todo indica que este será un año terrible en materia de seguridad para el país, y no habrá fuerza en el mundo que lo detenga por la coyuntura política que se vive.

La violencia en contra de los periodistas también tiene tasas alarmantes, ya que México ocupa el séptimo lugar mundial en violencia contra los reporteros. Los estados donde los profesionales de la comunicación han sido asesinados y no se ha hecho justicia por ellos, son: Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua y Guerrero.

En el último año de cualquier administración se desata el desorden por la debilidad institucional del Presidente, por la pérdida de poder, un proceso normal en toda democracia. Pero también está el hecho de que podría haber muchos cambios en el gabinete de seguridad y justicia, agregándole aún más desorden, que el crimen y los violentos van a aprovechar. Y no hemos ni considerado la posibilidad de que se incremente en una forma importante la violencia social y política.

No hay en este momento ninguna estrategia que pueda detener la ola de violencia, al contrario, la tendencia es que aumente dramáticamente por el contexto del proceso electoral.

Y aunque esta administración promovió reformas legislativas para la mejor coordinación de las policías a todos los niveles y la regularización de las funciones de las Fuerzas Armadas, aunque se aprobaran el día de mañana por el Congreso, no cambiaría fundamentalmente la ola de violencia que enfrenta el país.

¿No deberían el Presidente, su equipo de seguridad nacional y la Conferencia Nacional de Gobernadores poner de lado sus rencillas políticas y buscar acordar una estrategia, a muy corto plazo, para mitigar los efectos en el país de la ola de violencia que se viene?

Si en esta situación de urgencia no pueden encontrar soluciones temporales, menos habrá un acuerdo una vez que se elija al nuevo Presidente de México.

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Twitter: @Amsalazar

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