Opinión

Alemania y la identidad nazi (parte I)

 
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Alemania

El antisemitismo en Europa ha llegado a un nivel intolerable; en diferentes comunidades del viejo continente miles de judíos están abandonando sus terruños donde sus ancestros se establecieron hace cientos de años en busca de nuevos horizontes de paz en EUA, Israel y otras naciones. El resurgimiento del antisemitismo en Europa data de los inicios de la década pasada; el escritor estadounidense William E. Grim (WEG) que reside en Alemania elaboró un artículo en el 2002 que da cuenta de este fenómeno, el título: Un Siniestro Panorama sobre Alemania y, que ha sido evaluado como el más profundo y amplio análisis realizado sobre el antisemitismo.

Al inicio de su artículo WEG menciona que no es judío y que ningún miembro de su familia murió en el Holocausto; “el antisemitismo ha sido siempre para mi uno de aquellos fenómenos que mi radar no registra, como los asesinatos tribales en Ruanda, esas cosas terribles que les pasan a los demás”. Sin embargo, aclara que la percepción sobre el antisemitismo cambia cuando una persona como él vive en una pequeña ciudad en las afueras de Múnich en una calle que hasta mayo de 1945 se llamaba Adolf Hitler. De manera emotiva WEG señala el impacto que resiente del nazismo cuando diariamente viaja a su trabajo en Múnich, una agradable ciudad cuyo encanto bávaro tiende a oscurecer el hecho de que fue la cuna y capital del movimiento nazi y pasa por los lugares donde vivió Hitler, edificios que aún existen y fueron tomadas decisiones de matar a millones de personas inocentes, plazas y espacios en los que se quemaron libros, desfilaban las tropas del SS (fuerzas militares que al mando de Heinrich Himmler actuaban en conjunto con la Gestapo cuyo único fin era matar a los enemigos del nazismo) y gente que fue ejecutada.

WEG añade, luego suceden las pequeñas cosas que se suman y se convierten en algo siniestro; dice “estoy en un ómnibus y un adolescente le pasa a un compañero un ejemplar de Mi Lucha, escrito por Hitler, que pertenecía a su abuelo; el receptor dice genial (Cool) y saca de su mochila un video, los grandes discursos de Joshep Goebbels (Ministro de Propaganda e Información de Hitler)”. WEG reseña que pocas semanas después está en una reunión de trabajo con cuatro alemanes jóvenes y sofisticados, que se conducen de manera amable y educada y cuando el tema a tratar se refiere a un convenio comercial con un judío de Nueva York, sus narices de distienden, sus modales adquieren un aire amenazador y uno de ellos dice: el problema con EUA es que los judíos tienen todo el dinero. Todos se ríen y otro señala, si, a los judíos les importa mucho el dinero. WEG considera que este tipo de encuentros con antisemitas en sus tratos profesionales con alemanes, se vuelven pronto en el motivo central (leigh motif) que revelan tendencias políticas que se suponía habían dejado de existir en 1945.

WEG reflexiona que tal vez porque es rubio y su apellido suena a alemán, el que los alemanes sientan que soy “uno de ellos”; sus conversaciones tengan componentes en el fondo antisemitas, y demagógicos, entre otros:
- fue desafortunado que EUA y Alemania lucharan como enemigos durante la Segunda Guerra Mundial, dado que el enemigo real era Rusia.

- los nazis cometieron excesos, no obstante, en las guerras suceden cosas terribles. El panorama del Holocausto ha sido muy exagerado por los medios de EUA que están dominados por los judíos.

- la cadena CNN está controlada por judíos de EUA y es antipalestina. Suena increíble que entre los alemanes más inteligentes exista la creencia extendida de que la red de noticias fundada por el mejor amigo de Fidel Castro, Ted Turner, sea un enclave de la propaganda pro israelí.

- casi todos los alemanes se opusieron al Tercer Reich (Gran Imperio Alemán 1933-1945) y nadie en Alemania sabía nada sobre el asesinato de los judíos quienes fueron los responsables del Holocausto.

- Ariel Sharon, (quien fuera Primer Ministro y Secretario de Defensa de Israel, entre los múltiples cargos que desempeñó en el gobierno de esa nación) fue peor que Hitler y los israelíes son nazis. EUA apoya a Israel solo porque los judíos controlan al gobierno y a los medios de EUA.

De cara a estos argumentos WEG confiesa que por primera vez en su vida fue consciente del antisemitismo y que a pesar de que este singular fenómeno ha existido en todo el mundo, en ninguna de ellas sus consecuencias han sido tan devastadoras como en Alemania. Desde el 2002 “Alemania ha sido ejemplar para el antisemitismo, entre un gran número de acciones antisemitas destacan ataques a sinagogas y profanaciones de cementerios judíos. Por lo demás, diferentes partidos políticos han adoptado extraoficialmente el antisemitismo como campaña táctica para atraer a la minoría musulmana y los historiadores revisionistas alemanes definen a la perpetración (realización de un delito grave) de Alemania en la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto no como Crímenes Contra la Humanidad, sino como batallas, son lamentables excesos, en la guerra fría contra el comunismo.

La situación de los judíos alemanes se ha deteriorado tanto de manera que ya han sido advertidos de no usar en público nada que los pueda identificar como tales, porque su seguridad no puede ser garantizada; ello también se registra en casi todos los países de Europa, particularmente en Francia. WEG se pregunta ¿Cómo puede ser posible? ¿No es ésta la “Nueva Alemania” que durante siete décadas no tuvo Holocaustos ni progroms (agresión violenta) en donde la verdad y la justicia y el estilo alemán prevalecen por sobre el bienestar económico, el alto nivel de vida que es la envidia de los vecinos europeos y una constitución que garantiza la libertad para todos sea cual sea su raza, credo, y origen nacional?. WEG se contesta: absolutamente nada; él piensa que debido a que Alemania ya no tiene el poder para avalar la ideología racista nazi y mientras las manifestaciones extremas del nazismo sean oficialmente ilegales, las condiciones internas (las actitudes, la cosmovisión y las presunciones culturales que llevaron al surgimiento del partido nazi en Alemania) están todavía presentes por que constituyen componentes básicos de la identidad alemana. El nazismo externo pudo haber sido derrotado en mayo de 1945, sin embargo, el interno permanece, y siempre permanecerá una amenaza potencial de una entidad política y cultural denominada Alemania. Continuará.
 
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