Nueva legislatura, bríos renovados
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Nueva legislatura, bríos renovados

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Nueva legislatura, bríos renovados

03/09/2018
Actualización 03/09/2018 - 10:48

Una vez más, la emblemática ceremonia trianual de la renovación del Poder Legislativo de la Federación se llevó a cabo con la presencia de los representantes populares electos de todos los distritos electorales y de las entidades federativas, quienes se presentaron en una sesión plagada de ritos y señales sobre la ruta que tomará el país en el futuro. Así es, en San Lázaro estuvieron los diputados y senadores que se dieron cita para reafirmar la vocación democrática y la división de poderes que existe en México.

Allí, convivieron los legisladores de todas las fracciones partidistas de ambas cámaras, sus coordinadores partían plaza: Ricardo Monreal, Mario Delgado, Miguel Ángel Mancera, Miguel Ángel Osorio Chong, René Juárez, Manuel Velasco Coello, Dante Delgado, Alejandro González, Sasil Dora Luz de León, Arturo Escobar, Damián Zepeda, Alberto Esquer, Juan Carlos Romero Hicks, José Ricardo Gallardo, Martí Batres y claro, Porfirio Muñoz Ledo, se distinguían en saludar a sus correligionarios y por supuesto a compañeros de otras fuerzas políticas.

Otros, la mayoría los legisladores, bisoños en estas lides, muchos de ellos ni en sus sueños más guajiros se imaginaban tener esa investidura, sorprendidos admiraban la magnificencia del Palacio Legislativo y el comportamiento de sus compañeros más experimentados.

Platicamos con el senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín, quien, convaleciente de un accidente, comentaba sobre la enorme responsabilidad que tiene el PRI como contrapeso al Ejecutivo y apabullado por la mayoría legislativa de Morena. “Tal vez, ahora más que nunca, debemos ser capaces de convencer a la ciudadanía y a los otros partidos políticos, con argumentos de peso, para ser una oposición responsable que señale los excesos y yerros del partido en el poder”, advirtió.

La LXIV Legislatura tiene la peculiaridad de presentar una mayoría apabullante que sólo será comparsa del Ejecutivo y así pasará a la historia, al igual que lo hiciera el PRI cuando tenía el poder hegemónico.

La abrumadora mayoría legislativa de un solo partido, Morena, que hoy se presenta como impulsora de una cuarta transformación de la vida política del país, del renacimiento del Congreso, de una Legislatura fundacional, y de otros conceptos e ideas que por muy novedosos que sean no dejan de ser una réplica de otros momentos de la historia, pues en los hechos vemos las mismas actitudes entre pares, donde se impone la intransigencia y aunque todos hablan de democracia, respeto, acuerdos, libertad de expresión y unidad para avanzar en la atención y resolución de la problemática nacional, en la práctica se circunscribe al poder de las mayorías.

Lo rescatable de la Sesión de Apertura del Primer Periodo de Sesiones Ordinarias del Primer Año de Ejercicio de la LXIV Legislatura fue la intervención de un viejo lobo de mar, de quien se dirá cualquier cosa, pero nadie le escatima elogios, se trata del presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, quien de arranque manifestó que la tarea que aguarda al Poder Legislativo es inmensa, ya que debe edificar un andamiaje jurídico digno de la sociedad mexicana y garante de la fortaleza nacional. Allí quedará grabada su afirmación de que el Congreso se guiará por un bicameralismo respetuoso, ágil y eficaz, a fin de que el Parlamento sea motivo de honor y no de vergüenza para los mexicanos.

Expresó que este día inicia un régimen distinto, basado en la búsqueda incansable del consenso, que lleve al país a un estado superior de convivencia plural, inclusión social y pleno ejercicio de la soberanía popular. Aseguró que “este será un Parlamento abierto a las necesidades y la participación de la gente. Tendrán cabida todas las demandas y no se perseguirá protesta alguna, porque la Constitución y sus leyes garantizan explícitamente el derecho a aquella”. Veremos si esto es cierto en la práctica, que a decir de otros integrantes de la bancada de Morena, sólo se oirá la voz de la mayoría.

Por cierto, Muñoz Ledo recibió el Sexto Informe de Gobierno de manos de Alfonso Navarrete, secretario de Gobernación, y con ello se abre la glosa de este documento y, suponemos, con la asistencia de algunos miembros del gabinete del presidente Peña Nieto.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.