No es una declinación por nadie
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No es una declinación por nadie

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No es una declinación por nadie

17/05/2018
Actualización 17/05/2018 - 10:28

La sorpresiva renuncia de Margarita Zavala está motivada por una decisión muy difícil a favor de México. No hay más, no hay una declinación a favor de nadie y mucho menos responde a presiones o negociaciones de ninguna especie.

Tampoco se trata de simulaciones en cuanto a una aspiración real ganadora, o de seguir en la competencia para golpear o favorecer a determinado candidato.

“He decidido que retiro la candidatura de la contienda por un principio de congruencia y de honestidad política, pero también para dejar en libertad a los que generosamente me han apoyado y tomen su decisión como se debe tomar en esta difícil contienda para México”.

El profundo dolor que asume por la declinación, es por todos los ciudadanos que confiaron en ella como una opción real de transformación y de solución a los graves problemas por los que transita el país.

Al valorar sus reales posibilidades de triunfo, decidió hacerse a un lado y facilitar a los electores su decisión para elegir al próximo presidente de la República.

Apuntó que el país se ha polarizado en el periodo electoral y decidió retirar su candidatura para no ser un factor que genere mayor división. Confió que su decisión ayudará a que los ciudadanos tomen una decisión libre el 1 de julio.

A los que pensaban votar por ella, Margarita Zavala les pide que voten en libertad y en conciencia por el que les parezca la mejor opción. Los votos son de los ciudadanos y, siendo una demócrata, ella respetará su decisión. Al igual que millones de mexicanos, ella no ha decidido por quién votará, y estará evaluando el desempeño de los candidatos en lo que resta de la contienda electoral.

Claro que no fue por falta de capacidad y de propuestas –al contrario, su programa de gobierno está conformado por acciones de gran calado, que al compararlas con las de los otros aspirantes resulta la mejor–, sino por las inequitativas condiciones en la competencia electoral.

La contienda es sumamente inequitativa para los candidatos independientes. Los partidos políticos se asignaron este año más de 12 mil millones de pesos, mientras que Margarita Zavala renunció al dinero público. Además, los partidos tienen alrededor de 300 spots por cada uno de un candidato independiente.

Ha sido una lucha contra todo y contra todos.

Desde que hizo pública su intención de buscar la presidencia de la República, comenzó a sufrir toda clase de agravios, hasta que Ricardo Anaya y sus secuaces lograron expulsarla del PAN, partido en el cual militó toda su vida.

No se amedrentó y siguió su ruta como candidata independiente, sorteando innumerables obstáculos promovidos incluso por el Instituto Nacional Electoral (INE). Todavía se sigue cuestionando las más de 900 mil firmas que la llevaron a la boleta presidencial.

Ahora surgen mil especulaciones causadas por el retiro de su candidatura. Unos dicen que esto le favorece a Meade, otros que a Anaya, y unos más apuntan que se alinean las estrellas para aglutinar el voto útil contra López Obrador.

Veremos en los próximos 45 días como se mueven en las encuestas las preferencias electorales por esta decisión, aunque la real encuesta será la del 1 de julio.

Mientras tanto, seguirá apareciendo su nombre en las boletas y será interesante ver cuántos votos tendrá, aunque no tengan validez alguna.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.